30 de julio 2001 - 00:00

Estupendo recital de Pía Sebastiani

Sesenta años con la música es un hecho digno de ser celebrado, y eso hizo la gran artista argentina Pía Sebastiani, quien en ese extenso lapso ha cosechado no sólo reconocimiento por su extraordinaria labor pianística sino también por su personalidad afable y distinguida.

Luego de haber aparecido su nombre como compositora en el último programa de la Sinfónica Nacional con la que Pedro Ignacio Calderón ofreció dos números de sus bellas «Estampas», Pía Sebastiani ha vuelto a encontrarse con el público en un recital que, a modo de fresco, incluyó desde la «Chacona» en re menor de Bach en transcripción de Busoni hasta el «Scherzo» N1, en si menor de Chopin, monumentos entre los que fue ordenando a Fauré («Nocturno»), Debussy (Siete preludios del segundo libro), Brahms (Balada Edward), Szymanovski (dos preludios) y otro Chopin («Impromptu»).

La multiplicidad de autores, nacionalidades y estilos permitió exhibir la flexibilidad y el rigor con que Sebastiani elabora su discurso sonoro. La «Chacona» de Bach-Busoni comenzó el recital con una muestra de espiritualidad, construyendo con ella un monumento de ecos profundos.

La carrera nacional e internacional de nuestra pianista se debe a una excelencia técnica que hoy aparece más decantada y madura que nunca. Hay muestras contundentes: el magnífico redondeo de cada uno de los siete preludios debussyanos que eligió y que medió con buen gusto tanto como con riqueza imaginativa, o la trascendente potencia del Scherzo de Chopin, que se agradece que no sea pasto de una violencia impropia o con resoluciones edulcoradas a las que son proclives tantos pianistas de nuestro tiempo que tergiversan los postulados románticos.

Todavía podría hablarse de la exuberante digitación y acabado para el «Malambo», de Ginastera ofrecido fuera de programa, para exponer las auténticas virtudes de una artista excepcional.

Dejá tu comentario

Te puede interesar