11 de octubre 2001 - 00:00
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Obra de Juan del Prete.
Otro artista, automarginado y cuya obra se ha comenzado a ver en Buenos Aires después de 50 años de haber sido creada, es Esteban Lisa (1895-1983). Refirién-dose a este artista, el crítico de «The New York Times», Holland Cotter, señala que las seis obras son un deleite y que, de todas en la muestra, las suyas son las que «uno quisiera llevarse a casa, quedarse junto a ellas, protegerlas».
En la sección Arte-Concreto Invención, cuya primera exposición en 1946 en el Salón Peuser coincidió con la publicación del Manifiesto Invencionista se exhiben obras de Manuel Espinosa, Claudio Girola, Alfredo Hlito, Enio Iommi, Raúl Lozza, Tomás Maldonado, Juan Melé, Lidy Prati y Gregorio Vardánega.
Martín Blaszko, Carmelo Arden Quin, Gyula Kosice, Rhod Rothfuss e Ian Uricchio integran el grupo Madí (1946), nombre que ha dado lugar a discutidas paternidades y a teorías de toda laya como la famosa palabra Dada. Su célebre «Manifiesto» fue publicado en español y en francés en la revista editada por Kosice, «Arte Madí Universal», y contenía pautas para la práctica de diversas manifestaciones artísticas rechazando aquello que era expresivo, representacional o significativo, rebelándose contra el historicismo, la técnica académica, la irracionalidad.
En cuanto al Perceptismo, fundado por Raúl y Rembrandt Lozza con el apoyo teórico de Abraham Haber, se expuso por primera vez en Van Riel en 1948: «La pared es el límite del espacio arquitectural que sirve de fondo al plano pictó-rico. La pared arquitectural es el campo sobre el que la estructura forma-color tiene lugar».
En este contexto no debe soslayarse la importancia de la revista «Arturo», un único ejemplar publicado en 1944 en el que los artistas teorizan sobre su ruptura con todo lo conocido, convirtiéndose en intérpretes de la época y, sobre todo, su preocupación por poner al arte argentino en sintonía con las vanguardias europeas.
María Freire, Antonio Llorens y José Pedro Costiglilo, influenciados por Badii, constituyen el grupo del Uruguay que rechazó la intransigencia del Taller Torres García y participó de las Bienales de San Pablo en 1951, '53 y '55. La abstracción originada en el Río de la Plata influirá más tarde en importantes artistas de Latinoamérica y también en otros argentinos que desarrollaron diversos modos expresivos.
La exposición cuenta con el apoyo de instituciones como el Fondo Nacional de las Artes de Washington y de Buenos Aires, y después de su clausura el 9 de diciembre, será exhibida en el Museo Tamayo de México.




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