23 de enero 2001 - 00:00

Fernando Isella: "En los Estados Unidos trabajo sin preconceptos"

Fernando Isella.
Fernando Isella.
"Cuando compongo, no pienso en el el nombre que tiene mi música; en lo que sí pienso es en lo melódico y en la interacción que se da con el grupo", dice Fernando Isella en el comienzo de la charla. El músico, de 25 años, es hijo del folklorista César Isella. Comenzó a formarse como pianista y compositor en la Argentina, y fue músico de Soledad, para quien produjo sus tres primeros discos. Pero hace un par de años, con una beca Fulbright, viajó a los Estados Unidos para estudiar en el Berklee College of Music de Boston. Allí se graduó en «Jazz Composition» y obtuvo el premio Clare Fischer como mejor compositor y pianista de 1999. Terminada esa formación, se mudó a Manhattan y allí se instaló. Formó un grupo que bautizó The Makanudos y comenzó a tocar en Nueva York. Y ahora está en Buenos Aires, donde presenta su música y su banda en lugares como El Club del Vino, Notorious o Tobago.

Periodista: ¿Qué papel le asigna a su formación en el Berklee College?

Fernando Isella:
Sin dudas, fue muy importante. Sobre todo, por la experiencia valiosísima de poder componer y ejecutar inmediatamente la música. De todos modos, yo utilizo esa formación jazzística como background, porque a la hora de componer, busco un lenguaje más simple, tonal, con modelos que van de Piazzolla a Gismonti y de Los Beatles a Radiohead. Creo que lo que uno aprende allá es la noción de cómo hacer sonar algo dignamente y con orden; un poco como funciona la sociedad norteamericana. La capacidad artística de cada uno, naturalmente, va por otra parte.

P.: ¿Cómo califican en los Estados Unidos su mezcla de chacareras y zambas con las improvisaciones y los cambios armónicos?


F.I.:
Habitualmente, lo incluyen dentro del «latin jazz», pero yo estoy tratando de desterrar esa denominación, que está muy asociada a lo centroamericano. En todo caso, prefiero que hablen de «south american latin jazz», para que quede claro que trabajamos con géneros de esta parte del mundo.

P.: ¿Cómo se improvisa sobre géneros que en su origen no están preparados para eso?


F.I.:
Para mí, el punto de referencia es siempre la danza. En general, respetamos las formas, y la improvisación se da más por el lado de los colores o las texturas, y no del lucimiento del solista como es costumbre en el jazz. Como le decía antes, para mí la melodía es fundamental, seguramente porque eso es lo que recibí desde chico. Siempre digo que yo me acerqué al jazz en Berklee, pero que al folklore lo aprendí en mi casa. De todos modos, el grupo se completa con dos tucumanos que viven en Nueva York -y lógicamente conservan su herencia folklórica-, y un catalán y un italiano que están más cerca del jazz; y en esa interacción está, creo, lo bueno que pueda tener esta formación.

P.: ¿Por qué decidió quedarse en Nueva York?


F.I.:
Fulbright me extendió la beca por un año para trabajar en los Estados Unidos; y quiero hacer esa experiencia. Afortunadamente, estamos trabajando bien, y tengo algunos otros proyectos, como el de la producción de un disco, «Argentina, cuando el país cantaba», que será un homenaje a la música de nuestro país, dirigido por Bernardo Palombo, que se va a hacer en el Simphony Space de New York, con la participación de David Byrne y Philip Glass. Y también vamos a tocar con The Makanudos. Igualmente, yo sé que tarde o temprano, mi futuro artístico está en la Argentina.

P.: ¿Cómo se lleva con el apellido Isella?


F.I.:
En lo interno, nunca he tenido problemas con eso. Me ha servido esa herencia por toda la experiencia que he podido vivir desde muy chico. Lo que sí puede molestarme es que piensen que por ser hijo de César Isella yo debo ser folklorista; porque no quiero encasillarme. Seguramente, acá algunos pueden parar un poco más la oreja sobre lo que hago por ser hijo de quien soy; y eso me genera una cierta responsabilidad mayor. Eso es algo que no me pasa en Nueva York, donde puedo trabajar con toda libertad sin responder a ningún preconcepto.

P.: ¿Y cómo se compatibiliza su trabajo junto a Soledad con su música actual, mucho más compleja y, en consecuencia, con menores posibilidades de masividad?


F.I.:
Para mí, trabajar con Soledad fue una experiencia muy buena, porque me permitió conocer el mercado; y aprendí mucho de gente como Emilio Estefan con el disco que hicimos en Miami. Como me gustó mucho producir un par de discos de mi viejo. Me encanta producir cantantes y tratar de sacar de ellos lo mejor que tienen. Igualmente, lo de ahora es muy distinto, porque es mi música, lo que yo tengo para decir. Y entonces, también me gusta tocar en lugares chicos.

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