«Línea azul»: color y luces según Gonzalo Córdova (con diseño sonoro de Dieg Vainer),
del proyecto Cruce en el subterráneo. Hubo demoras para su puesta en práctica,
pero finalmente se logró.
¿Continuará el Festival Internacional de Buenos Aires (Fiba) en el nuevo gobierno de la ciudad? Las pocas versiones indican que sí. Aunque todavía Mauricio Macri no hizo ningún anuncio oficial en materia de cultura, hubo varios miembros de su entorno presentes en distintos espectáculos, que se mostraron interesados por este Festival y se interiorizaron sobre su funcionamiento.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El VI Fiba finalizó el domingo con un insólito concierto para autos, «Caleidoscopio (o varias formas de organizar los mismos objetos)», creado y dirigido por la pianista y compositora Carmen Baliero para el Proyecto Cruce. Se realizó en Lavalle y Uruguay, junto a Tribunales, donde unos doce autos (entre ellos el de una novia de blanco) hicieron oír bocinas, radios y limpiaparabrisas, mientras algunos integrantes del Grupo Krapp daban portazos, corrían y bailaban entre los vehículos bajo la batuta de Baliero (una compositora muy requerida por los directores de teatro y que suma a su producción más formal varias obras para instrumentos no convencionales). El frío y la escasa e imprecisa difusión que se le dio hizo que muy poca gente lo presenciara.
La sexta edición del Fiba contó, en general, con una programación internacional atractiva que hizo que muchas de las funciones agotaran sus localidades antes de iniciarse el Festival. Según sus organizadores, el número de espectadores en espectáculos extranjeros ascendió a 33.171, cifra que llega a «más de 100 mil» asistentes si se incluye la programación nacional, en su mayoría gratuita.
La falta de un buen respaldo publicitario -sobre todo en vía pública- hizo que muchas de las actividades gratuitas del Festival ( conferencias, reportajes públicos, proyecciones, acceso a una valiosa videoteca, etcétera) contaran con muy escasa concurrencia. Quizás haya sido un efecto colateral de la extrema discreción con que las autoridades del Gobierno de la Ciudad acompañan el inminente traspaso de mando. Tampoco resultó de mucha ayuda que el Fiba trasladara su «Punto de encuentro» y base de operaciones al alejado Centro Municipal de Exposiciones (Pueyrredón y Figueroa Alcorta), en razón de que el Teatro San Martín todavía sigue en refacciones.
Este año se extrañó la visita de alguna gran figura relacionada con la música (como fue el caso de Misia, Milva, Hanna Schygulla y Laurie Anderson en ediciones anteriores). Pero no se puede hacer milagros con un presupuesto que cada año se torna más modesto en relación a los cachets internacionales. Por eso fue un acierto que la muestra de este año concentrara sus esfuerzos en la contratación de dos espectáculos de calidad, que parecía imposible traer a la Argentina : «Les éphémères» a cargo del Théâtre du soleil de Ariane Mnouchkine y «Kagemi», una creación de la compañía japonesa de danza butoh Sankai Juku.
De los once espectáculos de la grilla internacional, sólo dos (creados, dirigidos e interpretados por Pippo Delbono) provocaron un rechazo unánime. «The Dybbuk» (compañía TR Warszawa de Polonia) fue otro espectáculo de calidad. «Zero Negrees» (Akram Khan Company & Les Ballets C.de la B.) fue uno de los más festejados, inclusive por aquellos que no suelen interesarse por la danza.
El resto de la programación teatral: « Ensaio. Hamlet» (Brasil) y «De monstruos y prodigios» (México), no sorprendió mayormente, pero ambos elencos fueron bien recibidos en todas las funciones. Los locales quedaron en general conformes con la presencia de directores y programadores de festivales internacionales (47 en total) provenientes de Europa, Estados Unidos, Corea, Japón, México, Brasil y otros países de América Latina.
Una vez más el Proyecto Cruce (producido por el Fiba) debió lidiar con factores metereológicos. Tanto «Caleidoscopio» como « Súper» (proyección de una película en un autocine especialmente montado, con musicalización, sonorización y doblaje en vivo) debieron suspender una función por la lluvia. La tercera intervención urbana, «Línea azul» del iluminador Gonzalo Córdova (con diseño sonoro de Dieg Vainer) se demoró más de lo previsto debido a que sus demandas lumínicas trasgredían normas de seguridad.
Finalmente se llegó a un acuerdo y duranteuna semana los usuarios de la Línea A atravesaron el túnel de conexión de la estación Lima coloreados de azul, mientras que los usuarios de la Línea B dispusieron al menos de un vagón para viajar con luz azulada.
Dejá tu comentario