7 de mayo 2003 - 00:00

"Giselle" volvió al Colón con buen nivel

Presenta el Ballet Estable del Teatro Colón esta obra como primer título de su temporada. "Giselle" trata sobre una gracil aldeana que, tras su muerte, se transforma en "Willi", un espíritu nocturnal que asedia a su enamorado desde el más allá. La actual reposición del Colón corresponde a una versión coreográfica del argentino Gustavo Mollajoli que restituye los originales de Coralli-Perrot (con aportes de Petipa de 1884).

«Giselle». Ballet en dos actos. Mús.: A. Adam. Coreog.: J. Coralli, J. Perrot y M. Petipa en versión de G. Mollajoli. Esc. y vest.: N. Benois. Ilum.: C. Bechara. Ballet y Orquesta Estables. Dir. Ballet: M. García. Dir. Orquesta: J. Logioia Orbe (Teatro Colón.)

T ras reponer «La bella durmiente del bosque» en el verano, el Ballet Estable del Teatro Colón presenta ahora como primer título de su temporada oficial, «Giselle», no menos transitada obra sobre una gracil aldeana que, tras su muerte, se transforma en «Willi», un espíritu nocturnal que asedia a su enamorado desde el más allá.

El poeta Theophile Gautier junto al músico Adolphe Adam y los coreógrafos Jean Coralli y Jules Perrot hicieron que la historia de amor de Giselle y Albretch se convierta en un clásico indestructible. La actual reposición del Colón corresponde a una versión coreográfica del argentino Gustavo Mollajoli que restituye los originales de Coralli-Perrot (con aportes de Petipa de 1884), con algunos trazos contemporáneos pero siempre respetuoso del estilo francés.

Tanto los bellos escenarios diseñados por Benois como el diseño lumínico de Bechara son esenciales para el relieve plástico del espectáculo. La compañía muestra un desempeño óptimo dirigida por Marta García. La performance de Silvina Perillo, nuestra gran étoile del ballet clásico, en las primeras funciones, resultó ejemplar. La bailarina asumió en dos funciones sucesivas los roles de Myrtha, reina de las willis y Giselle, exhibiendo en ambos el amplio registro de sus posibilidades dramáticas y técnicas. Con su danza sensible, de sutil elevación y exacta teatralidad dio a la joven campesina-doncella fantasmal total aptitud y rigurosidad.

Jorge Amarante
como Albretch, baila con postura noble y condiciones técnicas intachables. Excelente el trabajo de Vagran Ambartsoumian como Hilarión, mientras que Eugenia Padilla y Leonardo Reale protagonizaron un gran momento de baile en el «pas-de-paysan» del primer acto.

En una de las funciones se lucieron, asimismo, la refinada Karina Olmedo y el meritorio Edgardo Trabalón en los roles centrales. Con Logioia la Orquesta Estable cometió errores injustificables. Habrá otros repartos hasta el domingo 11 de mayo.

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