13 de septiembre 2004 - 00:00

Gran muestra de Portinari concluyó con revelaciones

«Mulher e Criança», obra que hoy pertenece a una colección privada de San Pablo y que Portinari pintó en la casa La Gallarde de Punta del Este, propiedad de Rafael Alberti.
«Mulher e Criança», obra que hoy pertenece a una colección privada de San Pablo y que Portinari pintó en la casa La Gallarde de Punta del Este, propiedad de Rafael Alberti.
La muestra dedicada a Cándido Portinari, el pintor más célebre de Brasil, que se exhibió hasta la semana pasada en la Fundación Proa de La Boca, desató recuerdos que estuvieron latentes durante más de media centuria. Como el que encierra «La Gallarda», la casa que perteneció al poeta español Rafael Alberti en Punta del Este, donde en 1948 el artista brasileño pintó el bellísimo fresco «Mulher e Criança», obra que hoy pertenece a una colección privada de San Pablo, según figura en el Catálogo Razonado que se presentó el martes pasado en el Malba.

Entre las 4.991 pinturas y 20.000 documentos que incluye el Catálogo que editó en agosto el Proyecto Portinari (cinco tomos que acaban de salir de la imprenta), también está «Floresta», otro mural realizado en Punta del Este, esta vez en el Cantegril, en la casa de Mauricio Littman. Alberti escribió sobre la obra: «Unos comentan su maravilloso color rojo; otros, la luz que hay en la panza de no sé si de un conejo o de una gacela». La vaga descripción del poeta cobra forma: la pintura de 194 pertenece ahora a una colección particular de Río de Janeiro, mientras en el Cantegril, se dice que por la casa de Littman (que hasta tiene una calle que lleva su nombre) pasó hace 15 años la topadora. Portinari llegó en 1947 a Buenos Aires, con el arraigo rioplatense que le brindaba su mujer uruguaya y precedido su fama internacional. Había realizado murales en la sede de las Naciones Unidas y el Congreso de EE.UU.; el MoMA de Nueva York había comprado «Morro» y presentado «Portinari of Brazil»; la Universidad de Chicago había publicado un libro sobre su pintura; el artista volvía triunfante de París, de exponer en la galería Charpentier. Su llegada fue un acontecimiento memorable, ya que coincidió con intelectuales como André Maurois, Pablo Neruda, León Felipe, Nicolás Guillén, Enrique Amorim, María Teresa León y Alberti, con quienes trabó amistad.

Joao Cándido Portinari
, hijo del pintor, vino a Buenos Aires para disertar en el seminario «Portinari y el sentido social del arte» que concluyó la semana pasada en el Malba. Memorioso, recordó esos días y más que nada, su amistad con Aitana, la hija de Alberti. La muestra del pintor de los cafetales avivó también la memoria del editor Carlos Méndez Mosquera le envió una carta a la directora de Proa, Adriana Rosenberg, acerca de la historia de La Gallarda, «la casa que construyó Antonio Bonet en 1945 para Alberti en Punta del Este». En «Poemas de Punta del Este», Alberti relató su «Recuerdo de Portinari en La Gallarda», agregó Méndez Mosquera.

En la Parada 14 de La Mansa la casa está cerrada, pero en las persianas y la puerta no queda siquiera el rastro de las pinturas del poeta, que ahora ostentan un «verde arveja» que, según texto de Alberti, tenía la pared del salón, cuando él, «aprendiz de pintor», ayudó a raspar y nivelar el muro al brasileño «con un estropajo de alambre».

• Origen

En el escrito, Alberti relata que Portinari llegó con un dibujo sobre papel y luego de transponerlo a la pared, «pintó durante siete días, tenaz, alegre, pulcro, con un dominio experimentado de maestro». La obra -estupenda-, una figura femenina de rodillas, que lleva sobre sus hombros «el suave peso doloroso de un niño», se destaca por la decidida influencia de los planos geométricos del cubismo.

El mural no figuraba hasta ahora en las numerosas biografíasdel artista. Joao Portinari cuenta que posee una foto donde se puede ver a su padre, Alberti y su mujer, María Teresa León, junto al mural en cuestión. La Gallarda está hoy bien conservada, expresa el afán vanguardista del poeta y su diseñador, el arquitecto barcelonés Antonio Bonet Castellana, seguidor de la Bauhaus y Le Corbusier, y autor de numerosas obras en Argentina y Uruguay. En 1945, el urbanista remodeló Punta Ballena y logró compatibilizar la modernidad de su conocido edificio, Solanas del Mar, con el paisaje futuro.

Arte público por excelencia, el traslado de un mural no es cosa fácil. Consultado sobre el actual destino de los murales de
Portinari, el director del Museo de Bellas Artes de Montevideo, Angel Kalemberg, dijo no estar enterado de que hayan salido de Uruguay, y lo mismo afirma el director del Museo Juan Manuel Blanes, Gabriel Peluffo.

En cambio, el director de la Comisión de Patrimonio,
Jorge de Arteaga, aclaró que conoció bien La Gallarda y su mural. Sobre la legislación vigente en su país, dijo: «En Uruguay tenemos una ley del año 1971, que permite que salga del país el arte que no nos pertenece. Si tuviéramos un museo de pinturas de Picasso, no hubiéramos dejado salir uno de sus cuadros, como lo hicimos, porque no tenemos fondos para la compra de obras».

El funcionario no dejó pasar por alto la cantidad de obras de Joaquín Torres García que pertenecen a colecciones argentinas, y agregó que por la Comisión de Patrimonio uruguaya pasan alrededor de 30 piezas por semana y que recientemente «salió un pequeño dibujo de Portinari, porque no forma parte de nuestro patrimonio». Justamente, en la subastadora Durán de Madrid, el pasado 21 de junio se remató un conjunto de manuscritos y documentos de Neruda. Entre estos lotes y valuado en 2500 euros, estaba un cartel publicitario del restaurante El Pescadito de La Boca sobre el que Neruda, Pablo Rojas Paz, Portinari y Alberti habían estampado su firma, y Guillén unos dibujos y la data: 2 de agosto de 1947. Las obras de Portinari no abundan en el mercado, pero en el Malba se encuentra una de sus obras cumbre, la «Fiesta de San Juan». Como advirtió Alberti, la paloma se equivocaba, por ir al Norte fue al Sur, enclave de tantos exilios como el suyo, pero las obras parecen haber remontado el destino de sus autores y migran hacia la tierra natal de los artistas.

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