7 de marzo 2001 - 00:00

Hallazgos: "Rosaura" y "Mosaico criollo"

Susana Campos protagoniza el film.
Susana Campos protagoniza el film.
(06/03/2001) De interés para los viejos seguidores del cine nacional que vayan al próximo festival marplatense: allí se verá una copia en cinemascope de «Rosaura a las diez», una nueva de «Locuras, tiros y mambo», dentro de un homenaje a Los Cinco Grandes del Buen Humor y, además, el primer intento de cine sonoro argentino, el cortometraje «Mosaico criollo», de 1930, que se creía perdido y ahora ha sido entera y auténticamente restaurado.

Durante largos años, «Rosaura a las diez» fue vista en formato «común», pero se trata de una de nuestras primeras películas en cinemascope, algo que pocos recuerdan. Ahora, el Museo del Cine y Argentina Sono Film la mostrarán en el formato debido. El museo publicará, además, un trabajo a propósito del director Mario Soffici. La Sono también hizo una copia nueva de «Locuras...», para presentar en el homenaje a Jorge Luz, Rafael Carret y Guillermo Rico, que junto a los fallecidos Jorge Cambón y Zelmar Gueñol formaban el recordado grupo cómico.

Suena bastante raro que un festival internacional rinda homenaje a cómicos populares, pero ellos se lo merecen, y además mucho antes los brasileños habían dado el ejemplo, rindiendo culto a Oscarito y Grande Otelo en el Festival de Rio. Existe incluso un premio Oscarito, por lo que no estaría nada mal crear un premio Jorge Luz, por ejemplo.

Pero lo más interesante es lo de «Mosaico criollo». Se trata del primer intento felizmente logrado de hacer cine sonoro en la Argentina. Para el caso, y tomando como modelo ciertos cortos norteamericanos de variedades, acá se suceden varios números musicales, culminando con un diálogo romántico. Del conjunto se destacan Anita Pal Viene de Tapa mero (con el tango cómico «Botarate»), el improvisador belga Julio Perceval, que hizo época en Buenos Aires, y un par de divertidas folkloristas, con una chacarera medio pícara. El film se hizo en los estudios SIDE (Sociedad Impresora de Discos Eléctricos), de los hermanos Murúa, luego productores de «Ayúdame a vivir» y otras películas de Libertad Lamarque, quien eligió trabajar con ellos precisamente porque era la empresa que mejor cuidaba el sonido.

Durante muchos años se creyó que «Mosaico criollo» estaba perdido. La historia de cómo pudo rescatarse, gracias al coleccionista de discos Héctor Lucci, y cómo un grupo de cinéfilos, con Fernando Peña y los técnicos Juan José Stagnaro y Osvaldo Vacca a la cabeza, lograron ponerla a nuevo, daría para otra película. Baste decir que, sin plata, debieron combinar un rollo en positivo, otro en negativo (incompleto), ambos en nitrato, y el sonido en discos de pasta. Lo hicieron con tanto entusiasmo que -en vista de los resultados-la firma Dolby Digital los autorizó a usar su tecnología de punta, sin cobrarles el royalty usual.

«Mosaico...»
se presentará durante un encuentro de cinematecas latinoamericanas en el Museo del Mar, paralelo al festival, pero sería lógico que también lo disfrute el público que asiste al Auditorium. De todos modos, el encuentro promete ser jugoso. Vendrán a intercambiar experiencias más de veinte altos especialistas, empezando por Iván Trujillo, de la Cinemateca de la Universidad Autónoma de México, y el argentino Cristian Dimitriu, de la Cinemateca Suiza, ambos actualmente a cargo de la Federación Internacional de Archivos de Films (FIAF).

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