11 de julio 2002 - 00:00

"HOMBRES DE NEGRO 2"

Will Smith y Tommy Lee Jones
Will Smith y Tommy Lee Jones
«Hombres de negro 2» («Men in Black 2», EE.UU., 2002, habl. en inglés). Dir.: Barry Sonnenfeld. Int.: Tommy Lee Jones, Will Smith, Lara Flynn Boyle, Rip Torn, Rosario Dawson.

A l igual que la primera «Hombres de Negro», la segunda parte es un pasatiempo tan liviano como entretenido, mucho mejor en su elaboración de situaciones originales y reideras que en el armado del conjunto. La gran pérdida es la forense sexy Linda Fiorentino, expulsada del equipo de investigaciones secretas de extraterrestres en la tierra sin mayores explicaciones.

Al comienzo, Will Smith es un Hombre de Negro incapaz de permitirle debilidades a sus compañeros, por lo que casi se ha convertido en un fanático del gatillo fácil con su enceguecedor neuralizador mental que provoca amnesia instantánea.

Pero, cuando una amorfa y despiadada criatura -que pronto se camufla en Lara Flynn Boyle según un anuncio de Victoria's Secret- amenaza con destruir nuestro planeta, Will Smith debe ir a buscar a su antiguo socio, Tommy Lee Jones, que trabaja en el correo y no puede recordar su vida pasada como super agente secreto de asuntos alienígenas. Todo este proceso de reeducación y recuperación neuronal de Tommy Lee Jones en verdad es más jocoso que el menos creativo salvataje del mundo que ocupa el resto de la película.

Por lo general se suele decir que los directores de fotografía, cuando ascienden a directores a secas, son todo ojos y cero cerebro. Cuando dejó de trabajar como fotógrafo de los hermanos Coen, Barry Sonnenfeld demostró poder narrar perfectamente una historia compleja en la comedia policial «El nombre del juego» (Get Shorty). Sin embargo aquel viejo axioma generalizador se le aplica bastante bien en «Hombres de Negro», con el agregado de un arsenal interminable de efectos digitales que hacen oscilar el resultado entre alucinantes imágenes de marcianos desbocados, o un abrumador catálogo de bichos generados por computadora que por excesivos están al borde de cansar.

Por suerte Sonnenfeld (que aparece brevemente como un padre de familia a punto de tener amnesia) equilibró los elementos logrando una buena broma en forma de película, aunque si se sabe que el chiste costó 97 millones de dólares, tal vez se vuelva un poco menos gracioso.

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