19 de octubre 2004 - 00:00

Inauguran certamen de pintura en el Borges

En el Centro Borges (Viamonte y San Martín), se inauguró la tercera edición del Certamen Iberoamericano de Pintura 2004. Estos premios son los mayores del año, 30 mil dólares. La Fundación Aerolíneas Argentinas entregó un Primer Premio de diez mil dólares, a Jacques Bedel (de quien nos ocupamos en nuestro artículo del martes 12 de octubre), y un Segundo de cinco mil, a Lux Lindner por su tela «Bariloche en los Alpes».

Con las líneas simples de sus dibujos, Lindner despliega originales imágenes de un mundo inquietante. Los trazos son enigmas a descifrar, huellas, restos de una memoria fragmentada, de su historia personal, pero también de la colectiva. Su aproximación a la arquitectura y al diseño gráfico se hace evidente en las ricas tramas de símbolos que caracterizan su retórica.

Además el Jurado Internacional convocado por el CAYC (Centro de Arte y Comunicación), organizador para la Fundación Aerolíneas, otorgó diez premios accésit iguales de mil quinientos dólares, a Mauro Giaconi, Marcela Girotti, Mario Grinbau, Sara Hooper (de Paraguay), Pablo Lozano, Héctor Meana, Emilio Reato, Noemí Souto, León Tenenbaum y Clorindo Testa. En «Dorada Cultura», Souto reflexiona sobre la incertidumbre que nos rodea, rescatándola de su cercanía para percibir la desazón del naufragio. En la superficie de su obra se mezcla el lenguaje escrito y el pictórico. Los textos pertenecen al ensayo «Goethe por dentro», escrito por Ortega y Gasset en 1924. Los paisajes de Tenenbaum, «Puentes sobre el vacío», están delimitados por colores primarios plenos que se unen o separan en superficies planas. La ausencia de figuras humanas enfatiza sus metáforas del abandono y altos edificios resisten a incontenibles y misteriosas fuerzas, que amenazan con suprimirlos.

El premio de Testa fue para «1949 Recuerdo de un viaje». En esta obra el maestro pintor y arquitecto ofrece la fachada del Arco de Constantino (con pintura azul, año 315) y el Coliseo de Roma (en negro, año 72). Después de 400 años de matanzas, las obras se juntaron en el 1100 y se volvieron a separar en 1804. Señalan dos grandes obras de arquitectura. Gracias a los buenos oficios del embajador argentino en Asunción, Córdoba Moyano, exponen tres artistas seleccionados por el crítico Ticio Escobar, y uno de ellos, Hooper, mandó una obra conceptual donde contrasta una pintura hiperrealista con superficies blancas mínimas planas. De ese país, los otros dos artistas son Félix Toranzo y Ricardo Migliorisi.

Se entregaron también ayer dos Menciones del Jurado, una a María Solá que ubicó una lámpara colgando sobre un fondo romántico, como hizo en su momento Pablo Renzi y después Alfredo Prior. Santiago Spinosa, la otra Mención, indaga los hábitos y los mitos del hombre contemporáneo, su entorno - natural, animal, cultural-, desde una perspectiva donde lo racional y lo establecido es enjuiciado por el delito crítico. La imagen de la gallina, tan escolarmente incorporada en nosotros como representación materna y artículo de consumo, es una representación sintetizadora y global, humorística, crítica y denunciadora de la vida cotidiana.

Se exponen además de los premios, obras de sesenta artistas seleccionados por el Jurado, entre ellos la de Santiago García Sáenz que une irónicamente la vida cotidiana con las historias sagradas. Su figuración libre y vívida, casi de estampas religiosas, señala la oposición entre lo inhóspito de los centros urbanos amenazadores y lo poético de la Naturaleza.

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