3 de noviembre 2003 - 00:00

"Invertir en arte suele rendir más que la Bolsa"

Uno de los Andy Warhol
Uno de los Andy Warhol
Ni hablar del sentido trascendental del arte, ni de sus valores estéticos o de las emociones que puede deparar a la gente. El concepto del arte de Philip Hoffman, creador y director de «The Fine Art Fund», un fondo de inversiones con sede en Londres que ingresó en la última década al mercado, es exclusivamente financiero.

De paso por Buenos Aires para tentar a los inversores con esta opción diferente, ya que en vez de los anodinos papeles de bonos o acciones tiene para ofrecer en su cartera el rendimiento de un paradisíaco paisaje de Renoir, la gracia incomparable de una bailarina de Degas o el colorido pop de un retrato de Warhol, Hoffman conversó con este diario.

Para comenzar, Hoffman relativiza la relación que puedan establecer sus inversores con la obra de arte, que se reduce al préstamo de algunas por un período determinado, pagando el correspondiente alquiler. Como se trata de un negocio, nadie se puede dar el lujo de dejarse seducir por alguna obra, cuyo destino inexorable «es volver al mercado en el momento preciso que determinen los expertos».

Así, en las antípodas de la pasión del auténtico coleccionista, que cuanto más conoce más aprecia la obra y más se acrecienta su deseo de posesión, el arte queda vaciado de todo significado o sentido estético para convertirse en puro objeto de inversión, como si fuera una tonelada de carne o una acción más de la bolsa.

•Profesionales

Los inversores pueden ingresar a este mercado que -según Hoffman-ofrece un crecimiento de capital a largo plazo con un mínimo de 250.000 dólares. «El cliente promedio aporta 1 millón», señala. Agrega que junto a un equipo de expertos que al igual que él trabajaron en Christie's o Sotheby's, su negocio se focaliza en dos puntos clave: calidad y precio. En este sentido, no cabe duda de que se trata de un grupo de profesionales que además de conocer los vaivenes del mercado, tiene el ojo entrenado: todas las obras que seleccionan ostentan la inefable «calidad museo».

El operador cuenta que uno de los atractivos del plan que ofrece a los 40 mayores inversores es el encuentro anual de dos días en Venecia. Consultado sobre si el tema convocante es el arte, responde que no, que «es un hecho social».

Periodista
: Cuando en los años del boom los jubilados británicos invirtieron en arte, ¿obtuvieron grandes beneficios?

Philip Hoffman: Sí. Las ganancias de ese sector que había invertido en arte impresionista fueron de entre 11 a 13%. Era un grupo que había decidido invertir en arte para evitar un ciclo inflacionario. Duró 20 años y les fue muy bien. Pero ya terminó.


P:
¿Su fondo de inversión se inspira en ese grupo británico?

P.H.: Esto surgió en 1994 con la idea de invertir en cinco sectores del mercado, 30% en impresionistas, entre un 25 y un 30% en Old Masters, 20% en arte moderno, entre 15 y 20% en contemporáneo y un 5% en nuevas expresiones.


P:
¿A que tipos de inversores apunta el fondo?

P.H.: Nuestros mayores inversores institucionales ingresan con un aporte de 10 millones de dólares, el siguiente es un grupo privado que aportó 8 millones, y por último, el fondo se está promocionando internacionalmente a través de bancos, en España, Portugal, Suiza y Francia.


P.:
¿Tienen clientes en Argentina?

P.H.: Tenemos gente muy interesada y mucho por hacer. Por eso estamos aquí, la gente es culta y tres días en Buenos Aires rinden más que un mes en Miami.


P.:
¿Que tipo de obra compran para el fondo?

P.H.: Hemos invertido en obras «calidad museo», que es la calidad más alta y abarca sólo 2% del mercado total de arte en el mundo. Pero excluimos maestros como Rembrandt o Van Gogh que cotizan arriba de los 50 millones de dólares; apuntamos a cuadros con valores que van desde 100.000 hasta 20 millones de dólares.


P.:
¿Cuán alto es el beneficio registrado?

P.H.: Nuestro retorno, comparando con la bolsa, ha sido en los últimos años un 3% más elevado. En 2002 la bolsa registra 8,5% nosotros superamos 11%. Si alguien en 1976 hubiera invertido 100.000 dólares en arte hoy tendría 1,6 millón de dólares, mientras si los hubiera colocado en la bolsa tendría 800.000.


P.:
¿Cuál es el criterio que utilizan para elegir la obra?

P.H.: El criterio principal es el financiero y, aunque obviamente el aspecto estético influye en la decisión, el principal objetivo es cuidar el dinero del inversor.


P.:
En los últimos años ha crecido mucho la demanda de arte contemporáneo. ¿Ustedes han tenido en cuenta esta tendencia para comprar?

P.H.:
Con el arte contemporáneo hay que ser muy cuidadoso y saber muy bien lo que se está haciendo, porque no se sabe qué puede pasar dentro de unos años. Nosotros debemos priorizar la seguridad y rentabilidad, por lo tanto sólo dedicamos a ese sector alrededor de 5% de nuestras inversiones, a pesar de que nuestros expertos en ese sector figuran entre los 20 mejores del mercado mundial.

P:
¿Cómo afectó su mercado la guerra de Irak?

P.H.: El mercado de arte se ha mantenido mejor que otros sectores. En los últimos 12 meses hubo 2000 récords de artistas, como el de Rubens, en 50 millones de libras, o el de Mantenga en 17 millones, y todo en los tiempos donde las bolsas del mundo tocaban fondo.

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