Jojo Rabbitt no es un conejo sino una caricatura de Hitler

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El film impacta por su incorrección política, pero pierde al volverse excesivamente melodramático.

Jojo acaba de cumplir 10 años, y si bien aún ni sabe atarse los cordones, y es el chico más aniñado y bajito de su clase, está a punto de convertirse en todo un hombre: se va unir a la juventud hitleriana. Asunto que lo excita y lo intimida a la vez, aunque por suerte cuenta con un amigo imaginario que le da confianza y coraje: es Adolf, su versión especialmente estúpida del Führer personificado por el mismo director Taika Waititi, el de éxitos de taquilla como “Thor” de Marvel.

Si el breve prólogo de “Jojo Rabbitt” impacta como pocos, luego la cosa sigue con una de las más brillantes secuencias de títulos relacionados con el nazismo: “I wanna hold your hand”, pero cantada en alemán por unos émulos de los Beatles, las multitudes desaforadas nazis persiguen a Hitler como si fuera Lennon. Claro, el pequeño ejército de Jojo no era tan fácil como le habían contado. Y cuando se encuentra cara a cara con una refugiada judía adolescente, su mundo se da vuelta, lo que no le gusta mucho a su Adolf imaginario.

El film pierde fuerza cuando se vuelve más melodramático, casi al borde de “La vida es bella” de Roberto Benigni. Por suerte en sus momentos más fuertes y genuinos esto es más del tipo “Pasqualino siete bellezas” o “Matadero 5”. Con clímax dignos del mejor Mel Brooks o del Robert Altman de “Mash”.

“Jojo Rabbitt” ( República Checa-Nueva Zelanda-EE.UU., 2019, habl. en inglés y alemán) Dir.: Taika Waititi Int.: Roman Griffin Davis, Thomasin McKenzie, Sam Rockwell, Scarlett Johansson. PM/13.

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