3 de enero 2001 - 00:00
Juana Molina: "La música me hace vulnerable, la TV no"
-
María Negroni sobre sus últimos dos libros: "Son variaciones de una misma poética"
-
El emotivo elogio de la fotógrafa de AC/DC para el público argentino: "Buenos Aires, fuiste inolvidable"
Juana Molina.
Juana Molina: Lamentablemente, yo me manejo por instinto. Si fuera más calculadora, seguramente me iría de otra mane-ra. Pero, además, mis carreras, las de actriz, cantante y compositora, son incompatibles, al menos simultáneamente. La actuación está más asociada al humor; no así los discos. Alguna vez intenté compatibilizar ambas cosas, cuando trabajé en Punta del Este con mi padre, pero no funcionó. De todos modos, hay una cuestión práctica; cuando hacía tele grababa todo el día y no tenía tiempo para otra cosa. En realidad, creo que hacía televisión para ganar plata y poder dedicarme después a grabar mis canciones. Igualmente, creo que hay mucho exitismo, que todo lo que no es masivo es considerado un error.
P.: Su público de la televisión fue bien distinto del que ahora puede acercarse a su música. ¿Le molesta que el personaje Juana Molina pueda dejar de lado a la compositora?
J.M.: No me parece mal que me pregunten por mi vida, o que pueda generar algún interés de la gente. Lo que sí me molesta es que me hagan una entrevista y sólo me pregunten por mí; o que me hagan un par de preguntas de mi disco y después no escriban nada. En ese sentido, creo, el mejor piropo que recibí fue el que me hizo Daniel Melero, que parece que con su mujer, Moni, eran fanáticos de mi programa de televisión. «Cuando sacaste tu primer disco me enojé mucho porque me dio bronca que dejaras de hacer tu programa -me dijo-; pero ahora que escuché el segundo te pido que no vuelvas a la tele.»
P.: ¿Son también momentos personales distintos los de la actriz y los de la cantante?
J.M.: Cuando hago música soy totalmente vulnerable. Con los personajes de la tele me sentía impenetrable. Pero si me saco la peluca esa seguridad desaparece y soy yo con todos mis miedos.
P.: ¿No le parece que los cantantes también juegan personajes cuando interpretan sus canciones o las de otros?
J.M.: Puede ser, pero a mí no me pasa. Para ponerme en la piel de un personaje tendría que hacer otra música. Quizá me falten más shows encima para poder cantar con la misma tranquilidad con que lo hago en mi casa.
P.: O sea que tampoco podría cantar temas escritos por otros autores...
J.M.: No. Hay autores y cantantes que admiro -como Eduardo Mateo, Leo Maslíah, los Beatles, King Crimson, Ravel, las « Canciones para mirar» por Leda Valladares y María Elena Walsh y muchos más; todo ha producido algún tipo de influencia sobre mí de algún modo. Como hay música que no me gusta nada que también se ha metido en mi vida, como se ha metido la música de «Daktari», o de «Hijitus» o de «Astroboy». Creo que mi mayor influencia está en aquello que escuché hasta los 13 o 14 años. Pero en todo caso, cuando canto temas de otros lo hago en mi casa, para mí.
P.: ¿Cómo ha jugado en su vida de artista el hecho de que su padre, Horacio Molina, sea también cantante?
J.M.: Mi padre me admira pero a veces es muy estricto, porque para él tiene que estar todo perfecto. Eso de tener un nombre, de que mis padres ya tuvieran una carrera (su madre es Chunchuna Villafañe) hace que me miren con lupa. Eso a veces me hace perder la libertad que pueden tener otros para hacer lo que se les cante. Pero evidentemente me importa mucho lo que ellos piensan de mí. Y en muchos casos actúan como referentes, porque me doy cuenta si lo que escribo es o no emocionante porque los veo emocionarse a ellos.
P.: ¿Cómo escribe sus canciones?
J.M.: Me vienen, siempre primero la música que la letra. Por ahí aparece una secuencia de acordes o unos arpegios que me gustan y me quedo varios días con ellos y los grabo para que no se me pierdan. Después voy tarareando una melodía arriba. Después le pongo letra para poder cantarla. Después, le voy dando la forma final, con los instrumentos y los sonidos. Para este disco tuve como invitados a Alejandro Franov, Fernando Kabusacki -con quien vamos a tocar en vivo-, Ron Aniello y John Baxter para algunos temas. Y Daniel Melero hizo la posproducción; es decir que lo lavó y lo planchó, le dio el toque final.
P.: Cuando se editó su primer álbum, «Rara», se lo escuchó muy poco en vivo. ¿Con este piensa tener una actitud más activa?
J.M.: Lo que pasó con «Rara» es que se concibió de una manera y se editó finalmente de otra. Era un disco solista pero yo acepté que le pusiéramos una banda; y eso me complicó después para presentarlo en vivo. No supe defenderlo, por mi timidez, mi pudor, mi vergüenza. Con «Segundo» me liberé. No sé cuál será el resultado, ni me importa, pero estoy segura de que es más auténtico. Ya estamos haciendo algunos shows pero para hacer algo más grande en Buenos Aires voy a esperar.




Dejá tu comentario