1 de junio 2000 - 00:00

"LA CASA EN LA MONATAÑA EMBRUJADA"

E n 1958, el público murió de miedo cuando horribles esqueletos flotaron por sobre sus butacas gracias al sistema Emergo, inventado por el estrafalario William Castle para su película «House on Haunted Hill». La película era más divertida que auténticamente terrorífica, y su ridícula trama sobre varios personajes que deben pasar una noche en una casa embrujada a cambio de unos miles de dólares sólo se sostenía por la presencia de Vincent Price en uno de sus trabajos típicamente malévolos.
Cuarenta años más tarde, la casa embrujada vuelve al cine, sólo que esta vez no hay esqueletos sobre las cabezas del público, y en cambio hay uno de los homenajes al terror más sorprendentes del cine reciente. Aunque no le servirá para el Oscar ni para prestigiar más su carrera, Geoffrey Rush, generalmente relacionado con films serios como «Claroscuro» hace un trabajo memorable como Stephen Price, diabólico dueño de terroríficos parques de diversiones que quiere homenajear a su esposa (una deliciosamente cruel Famke Janssen) con una fiesta de cumplea-ños diferente: los invitados deben pasar la noche en la mansión-manicomio donde en los años '30 un científico loco realizaba sangrientos experimentos que culminaron en una no menos sangrienta rebelión de los internos.
El intenso prólogo de época muestra justamente ese cruento episodio, con imágenes decididamente no aptas para espectadores impresionables, que ya van dando una buena pista del conocimiento del género del director
William Malone, quien, entre otras cosas,
convocó a un actor de culto como Jeffrey Combs («Reanimator») para el rol del médico desquiciado, cuyo espectro sigue alimentando la maldad de la casa en la colina embrujada.

 Referencias

Malone llamó la atención dentro del cine clase B de los '80 con su interesante «Creature», un film de terror y ciencia ficción al estilo «Alien» que incluía en su elenco a Klaus Kinski. Limitado a series de TV y cable, como «Tales from the Crypt» y «Las pesadillas de Freddy», Malone resucitó con producción de Robert Zemeckis y un elenco notable que también incluye a Peter Gallagher («Sexo, mentiras y video»). Lo bueno es que Malone supo tomar todos estos elementos, y los más modernos efectos digitales para ponerlos al servicio de su homenaje a William Castle y Vincent Price. Por eso, su película está llena de diálogos con dobles sentidos, con un humor negro que sirve a la delirante trama y a la vez arroja chistes y referencias a las viejas películas del género. Por eso esta nueva versión, que tiene todo para entretener y asustar al público en general, al mismo tiempo tiene todas las cualidades para convertirse en un producto de culto imperdible para los fans del género.

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