14 de noviembre 2003 - 00:00

La ciudad vista por sus artistas

Obra de Jorge Demirjian
Obra de Jorge Demirjian
"Paisaje Urbano" se exhibe en el Pabellón de las Artes de la UCA y con excepción de algunas obras, la mayoría tiene carácter intimista. Pertenecientes a colecciones privadas es un excelente muestrario, en cierta forma nostálgico, de rincones de barrio, calles desoladas, arrabales barrosos, según Borges «hechos de tierra, de llanura, de mucho cielo y ante todo de soledad» de una Buenos Aires ajena a toda visión turística. Así es «Barraca Peña» y «Viviendas Obreras» (1957) de Eugenio Daneri cuyo rico empaste se contrapone a la austeridad de sus temas.

Pío Collivadino, formado en el Instituto de Bellas Artes de Roma, trasladó la rica herencia del posimpresionismo que se imponía en Italia a una calle de arrabal que luce luminosa con sus delicados rosados. El cordobés Ernesto Farina influenciado por Carrá insinúa una terraza con resabios metafísicos. El suburbio de Alfredo Guttero de 1928 es una rareza colorística realizado en su técnica cromo yeso iniciada en ese año.

Si entrecerramos los ojos, la estructura de «Plaza de Lavapies (Madrid)» de Enrique de Larrañaga es casi idéntica a «De mi barrio» de Fortunato Lacámera. En el primero, la calle bulliciosa, la arquitectura progresista, opulenta, con balcones, el Ford, los carteles, hombres y mujeres con sombrero. En Lacámera, el ascetismo, el silencio, ventanas y puertas apenas sugeridas por una pincelada de casas aparentemente deshabitadas. Otra vez la soledad tanto en Horacio March como en Onofrio Pacenza, que como lo señaló Roger Plá, «tienen en común esa atmósfera poética que traspasa los temas suburbanos con un halo casi mágico..».

La Boca de José Desiderio Rosso (1898-1958), uno de los fundadores de la entidad artística boquense Impulso, es aérea, sensible, de gran delicadeza expresiva. Hay dos obras de Lino Enea Spilimbergo: «Paisaje de San Juan» y «Arrabal» vibrantes movimientos de follaje o perfiles de montaña que revelan rigor geométrico en la potencia del dibujo-volumen-color que lo caracterizan. En «El Balcón», una de las obras de Miguel Carlos Victorica, para quien la pintura era sinónimo de religión, a la materia leve se opone aquella densa sobre tela o cartón del que muchas veces aprovecha su color, haciendo que su obra parezca inacabada. De Aquiles Badi, famoso por sus puentes y plazas venecianas, destacamos «Buenos Aires 1936», que testimonia la apertura de la calle Corrientes, una extraña obra de fondos apenas bosquejados y un primer plano casi abstracto.

No es habitual ver obra de Domingo Candia, Premio Palanza 1966. Llevó una vida solitaria en París donde se radicó en la década del '30 hasta su muerte en 1976. «Puente sobre el Sena», gouache sobre papel, con sus característicos ritmos geométricos, gama gris azulada, una imagen absolutamente personal en un delicado equilibrio entre lo figurativo y lo no figurativo. Destacamos la luminosidad, el magistral empleo del azul de «Cancha de Boca Juniors» de Rómulo Macció, el «thriller» de trasfondo en «Indiferencia» de Miguel Angel Bengochea, «Personaje Urbano» en el que Jorge Demirjian refleja la pérdida de identidad.

Eduardo Faradje
convierte al emblemático «Kavanagh» en una mancha de gran densidad matérica que se opone a la esquemática visión de Francisco Travieso y su recatado personaje en el balcón. Venecia, Brujas y el Soho neoyorkino en las visiones líricas de Aquiles Badi, el eximio colorista Presas y la simetría de Barboza aportan el paisaje urbano de otras latitudes. También está Roberto Aizenberg con su «Torre», misteriosa, sobrecogedora construcción, recurrente en su obra y que forma parte de un paisaje interior. Clausura el 25 de noviembre. Av. Alicia M. de Justo 1300. Campus Puerto Madero.

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