15 de octubre 2004 - 00:00

La excelencia de Martha Argerich

«Festival Martha Argerich». Obras de Liszt, Turina, Beethoven y Gulda. (12/10, Teatro Colón).

El segundo concierto de este multitudinario Festival se caracterizó por sus eclécticas ofertas. La inició el pianista cubano Mauricio Vallina con tres páginas de virtuosismo romántico de Franz Liszt, dichas con sobria expresión y depurada técnica, que fue brillante en la «Tarantela».

El Trío N° 1 en La Menor Op. 35 del español Joaquin Turina nos reencontró con los formidables hermanos Capucon y con Eduardo Hubert en el piano; solvencia profesional indiscutible, sobre todo en el «Preludio y Fuga», el acento francés elegido -lo cual es lícito-alejó a la música española para instalarla en el academicismo, aunque claramente incluyera una «Habanera».

Fue agradable sorpresa conocer el «Concierto para violoncello y orquesta de vientos» del célebre pianista y compositor Friedrich Gulda. Cinco movimientos de carácter independiente y a cual más interesante y sorprendente; con referencias al jazz, al elegante Siglo XVIII vienés en el encantador « Menuett» y ese final muy de Nino Rota para las imágenes de Fellini. Excelente el ensamble que se formó, con maestros como Hugo Pierre en clarinete y Laura Falcone en flauta, bajo la acertada dirección del brasileño Roberto Tibirica. Gautier Capucon con su espléndido violoncello hizo maravillas rítmicas y melódicas, con una extensa «Cadenza» que permitió apreciar su intensa gama de recursos legítimos.

Y Marta Argerich, maravillosamente musical en el Cuarteto 36 N° 3 de Beethoven, con su hija Lida Chen en viola y los Capucon, fueron el punto más alto -y ella inalcanzable- que se puede lograr en la delicada música de cámara en el mejor nivel que se puede escuchar.

Abel López Iturbe

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