29 de octubre 2000 - 00:00

"La filosofia también es una historia de suspenso"

Nadie suponía a mediados delos '90 que una historia de la filosofía occidental para adolescentes, contadacon una pequeña trama de novela fantástica, vendería millones de libros. «Elmundo de Sofía» fue escrita por el modesto profesor de filosofía JosteinGaarder, nacido en Oslo en 1952, y se tradujo a 44 idiomas. Hoy Gaarder esen Noruega, el país más despoblado y rico de Europa, un millonario que creó laFundación Sofía, que premia proyectos de defensa ecológicos. «El mundo deSofía» provocó una cadena de secuelas que adoptaron el modelo de Gaarderpara ense-ñar matemáticas, ética, biología o historia.

La novela fue llevada alcine y convertida en serie para la televisión. Gaarder dio libertad parala adaptación y dejó que los porcentajes del libro, 30 por ciento de ficción y70 de filosofía, fueran invertidos con la excusa de hacer la historia másllevadera. El film, que se estrena este jueves, fue dirigido por ErikGustavson (de quien ya se conoció aquí su agradable «El telegrafista»)e inter-pretado por la pequeña Silje Storstein en el papel protagónico.

Dialogamos con el autor dela novela, quien por otra parte ya conoce Buenos Aires de cuando vino apresentar «El mundo de Sofía» a la Feria del Libro.

Periodista: ¿Cómo se fueexpandiendo «El mundo de Sofía»?

Jostein Gaarder: Cuando apareció en Noruega hace unos seis años yalcanzó rápidamente los primeros puestos entre los libros más vendidos, penséque era un éxito sólo local. Luego, cuando se repitió lo mismo en Suecia,consideré que había conquistado al lector nórdico. Pero después apareció enAlemania y vendió más de un millón de ejemplares y se mantuvo durante muchosmeses al tope de las listas. Ahí pensé que era un éxito nórdico y alemán.Cuando se agregaron Fran-cia, Italia y España consideré la posibilidad de haberescrito un libro continental europeo. Pero «El mundo de Sofía» no se quedó ahí.Volvió a conquistar a muchísimos lectores en Gran Breta-ña, Estados Unidos,Japón, Brasil. Está traducido a 44 idiomas y vendió más de 15 millones deejemplares, y en algunos países se ha convertido en libro de texto escolar.

P.: ¿Su punto de partidafue puramente didáctico? ¿Una novela para contar la historia de la filosofía alos adolescentes?

J.G.: Antes de «El mundo de Sofía» había escrito un librodonde un padre que viajaba con su hija, le contaba la vida y la obra deSócrates. Fue entonces que pensé por qué no hacer una novela sobre la historiade la filosofía. Lo pensé, al principio, como un libro de texto, un manual paraestudiantes. Pero desde la primera frase: «los seres humanos siempre sepreocupan por la existencia», me di cuenta que entraba en algo muy aburrido ycomencé a buscar un argumento atractivo. La mente hu-mana está hecha más paralos cuentos que para enciclopedias digitales, por más visuales y modernas quesean.

P.: ¿Cuál es su formaciónfilosófica?

J.G.: Fui profesor de filosofía y no hubiera podido escribir«El mundo de Sofía» sin esa experiencia. Muchas de las historias de ese librolas había contado en mis clases. Surgían como un disparador para provocar eldiálogo filosófico. Tengo deudas con mis alumnos de las clases de Introduccióna la Filosofía en muchas páginas de aquel libro, porque llevo escritos variosmás.

P.: ¿Por qué mientras aKant le dedicó un capítulo deja de lado a Heidegger con una frase?

J.G.: Quería hacer un panorama de la filosofía y detenerloalrededor de 1920 porque no soy un especialista en la filosofía del sigloveinte...

P.: Esos dos filósofos noaparecen en la película.

J.G.: Yo hice, según el director Erik Gustav-son, 70por ciento de filosofía y 30 por ciento de ficción y él decidió invertir losporcentajes. Está bien, es una decisión suya.

P.: ¿Se inspiró en«Alicia en el país de las maravillas?

J.G.: En Inglaterra me preguntaron eso, en Ale-mania sobre lainfluencia de Michael Ende y su «Historia interminable», en España sobre «Eticapara Amador» de Fernando Savater, y en Italia las preguntas fueron del«Pinocho» de Collodi a las novelas de Umberto Eco. Creo que en la última décadaalgunos autores han buscado romper con el muro que separaba la novela paraadultos de la novela para adolescentes. Es en ese sentido que «Alicia en elpaís de las maravillas» es una lección, lo leen con interés tanto jóvenes comoadultos. Esa misma lección está en «Gulliver» de Swift, en las novelas de Verneo de Stevenson, en los cuentos de Andersen.

P.: También utilizó laforma del enigma policial.

J.G.: Para mí la filosofía es investigación. Los misteriosque se investigan en «El mundo de Sofía» son misterios filosóficos, se cuentade una chica que necesita el pensamiento de los filósofos de Occidente paraentender sus propios problemas.

P.: ¿La filosofía sigueinteresando?

J.G.: Afortunadamente, luego de la muerte de las ideologías,hay necesidad de filosofía. Cuando empecé a estudiar, a comienzos de los '70,todavía parecían valer para algo las ideologías. Eramos ricos en respuestas ymuy pobres en preguntas. La única pregunta que dominaba era: ¿sos o nomarxista? Y esa pregunta incluía todas las respuestas. Y mucha estupidez.

P.: ¿Cuál es novela másreciente?

J.G.: En español han aparecido, después de «El mundo deSofía», de «Vita brevis», «El castillo de las ranas», «¿Hay alguien ahí?», «Elenigma y el espejo», «El misterio del solitario» y «Maya» que creo es mi libromás personal, donde hablo de la aflicción por la brevedad de la vida y trato decontraponer el amor como contrapeso a lo efímero. Busco recordar que el serhumano es una parte de la naturaleza. Pasé de estar centrado en la cultura, alinterés por las ciencias naturales. La filosofía ahora no me interesa tanto,sobre todo en la medida en que los científicos están intentando contestarpreguntas filosóficas. En «Maya» enfrento a un determinado pensamientocientífico, porque no acepto que nuestro organismo sea una mera máquina desupervivencia del material genético.

 

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