9 de agosto 2004 - 00:00

La fotografía se adueñó de la semana en muestras

«Santa Cruz de Tenerife», del francés Bernard Plossu, «padre de la fotografía poética», cuya obra se está presentando en el Palais de Glace.
«Santa Cruz de Tenerife», del francés Bernard Plossu, «padre de la fotografía poética», cuya obra se está presentando en el Palais de Glace.
La fotografía ocupa un lugar de privilegio desde la semana pasada en el calendario de exposiciones de todo el país. Espacio merecido, si se tiene en cuenta que en la Argentina, aunque existe una larga tradición de fotógrafos talentosos, recién se comenzó a fomentar el gusto del público por esta disciplina en 1999, cuando se crearon las colecciones del Museo de Bellas Artes y de Arte Moderno. Así, al incorporar la fotografía entre sus tesoros, las instituciones legitimaron su valor artístico e impulsaron el coleccionismo privado, considerado hasta ayer casi un exotismo.

En un país signado por la herencia española e italiana del óleo, el mercado de la fotografía tuvo un despertar tardío. Por esta razón los precios de nuestros artistas, salvo los de algunos consagrados en el exterior, son todavía muy bajos si se cotejan con los del circuito internacional. A pesar de la excelencia de las vanguardias históricas y de la aceptación de los jóvenes en el escenario local e internacional, el coleccionismo de fotografía requiere dominar algunos secretos que pueden limitar al comprador neófito.

En este sentido, y organizado con criterio didáctico, el Festival de la Luz que se inauguró el viernes, servirá para difundir información útil para un público que disfruta sin reservas de la fotografía. Se trata de conocimientos básicos (como discriminar las diferencias entre las copias vintage, hechas por el autor en la misma época que la toma, que tienen mayor valor que las posteriores, o las firmadas o numeradas) que son imprescindibles para pisar este mercado, salvo que se suplante por un buen asesoramiento.

Elda Harrington
, junto con Alejandro Montes de Oca y Juan Travnik, organizadora de la muestra, cuenta que a partir de hoy y hasta el viernes, en la Alianza Francesa «se pueden ver portfolios con invitados de Uruguay, Brasil y otros países que mostrarán sus trabajos a importantes editores, coleccionistas y directores de museos o festivales». Los precios van desde 50 dólares en adelante.

«Es importante que la genteaprenda a comprar», insiste
Harrington, «que sepa que, como ocurre con el grabado, las fotos se numeran. En ocasiones, se sacan tres copias y se parte en tres el negativo para asegurar la exclusividad a los compradores».

En el Centro Cultural Recoleta se exhiben las muestras organizadas por el Festival donde se destaca la curaduría de Juan Travnik, el Premio Leica, la imágenes del argentino residente en Miami, Pablo Soria, y los envíos extranjeros de Canadá, Brasil y Colombia financiados por las embajadas. Como las muestras coinciden con la presentación la exposición dedicada a Julio Cortázar en la sala Cronopios, allí se exhiben estupendos retratos del escritor, entre otros, el de Sara Facio, que ganó celebridad en todo el mundo.

En el Palais de Glace, la curadora española Myriam de Liniers presenta al francés Bernard Plossu, «padre de la fotografía poética», al español Manuel Sonseca, con sus vistas de viajes, y las misteriosas imágenes del joven argentino Nacho Iasparra. Se trata de tres artistas que con una mirada reposada y serena, invitan a «apreciar la vida desde las pausas, en los momentos íntimos», como indica la curadora De Liniers.

Uno de los objetivos de este Festival, donde predomina la pluralidad expresiva, es integrar el interior de país. Así, este año se presentan 17 exposiciones documentales en Tucumán y, además, las fotos de algunos artistas de Tilcara se verán en Usuahia, y las del Sur se exhibirán en el Norte, «porque nos interesa el intercambio de esas miradas», explica Harrington.

A las instituciones mencionadas se suman las adhesiones del Museo de Bellas Artes, el de Arte Moderno, el Espacio Telefónica y varias galerías, como Principum, con las fotografías de Alvaro Zinno, y Alberto Sendrós con los trabajos de Florencia Colombo y Diego Bianchi. Delinfinito eligió a la joven debutante
Laura Glusman que presenta su primera individual en Buenos Aires. Glusman trabaja en los límites de la abstracción y con imágenes que gracias al enfoque resultan pictóricas e incitan a la contemplación, como un gran mural cuyo tema son los papiros, las gotas de lluvia sobre un parabrisas o un río encrespado sin costa y sin horizonte.

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