25 de julio 2001 - 00:00

La reina del crimen critica a Inglaterra

Ruth Rendell, «El daño está hecho» (Barcelona, Grijalbo, 2001, 408 págs.).

Ruth Rendell comparte con P.D. James -otra gran escritora británica-dos títulos que le dan brillo: el de baronesa y el de «reina del crimen». Algo que no sorprende en una novelista que arrasó con los principales «crime awards» y ya lleva más de 50 títulos publicados.

Su obra fue traducida a 22 lenguas. Cabe recordar que el cineasta Claude Chabrol se basó en una de sus novelas («A judgment in stone») para el guión de «La ceremonia», un magnífico film que contó con las «escalofriantes» actuaciones de Sandrine Bonnaire e Isabelle Huppert. Pero los títulos más conocidos de Rendell son los protagonizados por el inspector Wexford, jefe de policía intuitivo y pragmático tan interesado en los misterios de la conducta criminal como en el destino y bienestar de sus inocentes víctimas.

«El daño está hecho», novela 18 de la serie (en 1964 se publicó la primera) y muestra a un Wexford muy preocupado por temas de orden social como el desempleo, el racismo, los jubilados y los homeless. No es un dato menor que una de sus hijas, Sylvia, trabaje ahora como voluntaria en un hogar para mujeres maltratadas.

En esta oportunidad, Wexford se encuentra investigando la desaparición de dos jóvenes, pero cuando éstas reaparecen en sus hogares sanas y salvas no pueden dar cuenta de lo que les ha sucedido. El panorama se complica con el supuesto rapto de una niña de 3 años y la excarcelación -en paralelo- de un abusador de menores, a quien sus vecinos amenazan con linchar.

A medida que Wexford avanza en su investigación (ahora dirigida a resolver dos asesinatos), va sumergiéndose cada vez más en el tema de la violencia doméstica: familias disfuncionales, ejecutivos honorables que golpean y torturan a sus mujeres, adultos que inducen a sus niños al robo y una galería de casos que muestran la brutalidad oculta en hogares aparentemente normales, en los que resulta muy difícil hacer actuar a la Justicia.

«El daño está hecho» brinda una lectura amena, pero sin demasiadas tensiones ni claroscuros. Mientras su personaje va resolviendo casos, lenta y armoniosamente, la autora aprovecha para desarrollar un crítico panorama de la sociedad británica que, aunque pertinente, a veces juega en contra del suspenso generado por cada historia.

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