4 de febrero 2004 - 00:00

La ruta de Disney a la violencia

Wilbur Smith «La ruta de los vengadores» ( Bs.As., Emecé, 2003, Págs.)

Así como Julio Cortázar hablaba del « lector-hembra » (un lector pasivo y más bien reacio a todo lo que implique esfuerzo intelectual), tal vez la figura más adecuada en relación a esta novela sea la del «lector-niño», siempre ávido de aventuras y grandes hazañas. En este sentido el prolífico autor de best sellers, Wilbur Smith (Rhodesia, 1933) sabe como entretener al público adulto, aggiornando el tradicional surtido de luchas, persecusiones y conquistas de tesoros con escenas de sexo (explícitas y al desnudo cuando se trata de nativos africanos y en camisón si la pareja es inglesa).

Ya desde sus primeras páginas, «La ruta de los vengadores» ofrece un colorido despliegue de imágenes, no exentas de vivacidad pero atravesadas por una mirada ingenua y sensiblera. Sirva como ejemplo la escena que abre la novela, donde se describen las andanzas del bosquimano Bakkat y de su «dulce amigo», el pájaro de la miel, que lo conducirá hasta unos ocultos panales donde ambos compartirán el botín. Sólo falta que cante Phil Collins para completar el clima Disney.

Pero, con la aparición del clan Courtney en escena, la novela va aumentando notablemente su carga de violencia, incluyendo detalles bastante sanguinarios que en algunos pasajes bordean lo escatológico.
 
Smith retomó la exitosa saga de los Courtney (ambientada muy libremente en el siglo XVIII) sumándole una nueva generación de aventureros, dispuestos a engrosar la fortuna familiar con sus cacerías de marfil. Hasta sus mujeres son eximias jinetes dispuestas a acompañarlos adonde sea, aún con un hijo en el vientre.

Sus viajes están llenos de obstáculos y peligros, ya sea por la presencia de fieras salvajes, tribus guerreras o por sus enemigos de siempre: europeos codiciosos y califas árabes en permanente litigio. Pero la reaparición de Guy Courtney, la oveja negra del clan, dividirá a la familia en dos bandos dispuestos a luchar ferozmente sin importar los lazos sanguíneos.

«La ruta de los vengadores»
no pretende ofrecer otra cosa que acción, violencia y ambientes exóticos utilizando todos los tópicos del género de aventuras (entre ellos, el infaltable rescate al borde del precipicio). Como era de esperar los malos de esta historia son realmente ruines y los buenos... En fin, solo resta señalar que los buenos también torturan a sus enemigos, algo que el autor avala sin ningún tipo inhibición.

Patricia Espinosa

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