«Rosa de Abolengo» («Mrs. Miniver», EE.UU., 1940). Dir.: William Wyler. Int.: Greer Garson, Walter Pidgeon y otros.
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Aunque probablemente los que están siguiendo la excelente colección de cine bélico, lanzada en venta directa con una enciclopedia en fascículos, deben preferir clásicos del género como «Doce del patíbulo», «Tora Tora Tora» o «Arde París?», lo cierto es que la inclusión de «Rosa de Abolengo» es un hallazgo, un detalle que demuestra que quien armó la colección no sólo tuvo la inteligencia de comprender la importancia de este tipo de cine como propaganda bélica en tiempos de guerra, sino que además tuvo el valor para infiltrar un melodrama lacrimógeno en medio de tanta pólvora.
Cuando los Estados Unidos aún no estaban en guerra, «Rosa de Abolengo» jugó un papel esencial al apoyar moral-mente a los sufridos aliados británicos, aguantando estoicamente la Batalla de Inglaterra que liquidaba a todos sus pilotos, y los terribles bombardeos nazis a Londres o la frustración que significó Dunkerke.
William Wyler fue el encargado de aplicar todo su talento para el melodrama describiendo los esfuerzos de una familia de clase media inglesa para asimilar la rutina de la guerra. Sin duda, hay que preparar los pañuelos antes de ver esta obra maestra que tiene un único punto débil: los detalles de la vida británica son desvergonzadamente hollywoodenses, algo que no impidió que empezando por el director y la protagonista el film se ganara 6 Oscar. La edición es técnicamente impecable.
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