Una imagen de «Como un avión estrellado», segunda incursión
en el largometraje de Ezequiel Acuña, luego de su debut
con «Nadar solo».
Al fin otra comedia en la competencia del festival porteño de cine. Se trata de «Temporada de patos», simpática (no más que eso, pero efectiva) historia mexicana ya anticipada en Mar del Plata, con Danny Perea como mayor atractivo. Antes se vio «L'esquive», versión juvenil de «El juego del amor y del azar», de Marivaux, muy bien actuada pero no tan linda como la versión de Leopoldo Torres Ríos con Silvia Legrand, hecha en 1944.
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Otra bajita, Manuela Martelli, provee frescura al relato de «Como un avión estrellado», que es como se siente el personaje protagónico, tras haber perdido a sus padres recientemente. Con esa película, su autor, Ezequiel Acuña, afirma el estilo iniciado en su opera prima «Nadar solo», y le da un poco más de carnadura.
Como él, otros argentinos participantes están demostrando una buena evolución respecto de su obra inicial (casos de Oliveira Cézar, Gaggero, y Ernesto Baca), y cabe esperar que eso se confirme hoy con «Monobloc», donde Luis Ortega afronta un desafío bastante grande, tanto si la obra es distinta de la de su singular «Caja negra», como si es parecida. Sobre directores locales, precisamente, tratan dos films que hoy se reponen: «Los de Saladillo», de AlbertoYaccellini, y «Dirigido por...», esclarecedora encuesta de Rodolfo Durán que motivará una mesa redonda después de la proyección.
En otro orden de cosas, ayer se presentó «The Time We Killed», de Jennifer Todd Reeves, melancólica serie de reflexiones, recuerdos, paseos y poemas desde la ventana, todo en blanco y negro quemado, incluyendo fugacísima toma de una masturbación femenina, como para corroborar gráficamente de qué tipo de cine se trata. En el fondo hace juego con tantas obras autorreferenciales de un sector de la cultura norteamericana que se ven en otras secciones, como los de Robert Frank, que muestra a los enfermos de su familia y los amigos poetas de su vida.
Más interesantes (aunque algo largos) resultan los documentales «Mondovino», de Jonathan Nossiter, con trasfondos del negocio vitivinícola desde Los Angeles hasta Cafayate pasando por Córcega y Burdeos, y « Repatriación», de Kim Dong-won, sobre los viejos prisioneros de la Guerra de Corea. Tocante, el momento en que uno de ellos, que ha pasado cuarenta años de cárcel, se reencuentra con su madre de 93, que lo creía muerto. Nadie de la familia fue nunca a visitarlo, todos lo echaron tras ese reencuentro de apenas media hora, y nadie tampoco le avisó de la muerte de la mujer al mes siguiente.
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