«Las mujeres arriba» («Woman on top», EE.UU.,2000, habl. en inglés). Dir.: F. Torres. Guión: V. Blasi. Int.: P. Cruz, M.Benício, H. Perrineau Jr., M. Feurstein.
H ace quince años, Fina Torres, la directora venezolana que firma esta películainclasificable, interesó seriamente con «Orianna», su opera prima, comopara que su menos personal opus 2 («Mecánicas celestes», 1993) tuvierafinanciación internacional, ganara algunos premios y le permitiera concretar,finalmente, esto que ella llama «mi sue-ño» hollywoodense. «Las mu-jeresarriba» resultó, si no un mal sueño, uno bastante tonto, a partir de unguión de autora brasileña que empieza por dar una imagen del Brasil queHollywood mismo desechó hace por lo menos 50 años. Para empezar, todo el mundohabla en inglés en esta película. Los brasileños, con acento, naturalmente.
Protagonista
La española Penélope Cruz -chica Almodóvarde vertiginoso ascenso hacia el cielo de Hollywood, por cierto-, es Isabella,una bahiana que cocina como los dioses y desde niña sufre mareos que le impidensubirse a nada en movimiento (autos, aviones, ascensores) a menos que ellatenga el mando. Es decir: en el baile, ella es la Jr.); se libera de lapasión por Toninho mediante el vudú; enloquece a los hombres a distanciacon el aroma que escapa de sus sartenes o, de más cerca, con el cimbrear de suscaderas, como para que en una escena inefable la sigan en fila canina por lacalle; y termina protagonizando un programa televisivo de cocina que magnetizaa toda la ciudad. Toninho, entretanto, desafía a «Yemanja», al vudú yhasta a la custodia del canal de televisión, en el afán de reconquistarla.
Con todos sus defectos, «Como agua para chocolate» -referenciaobligada en todas las críticas norteamericanas-, es un dechado de virtudes allado de este híbrido asombroso, fotografiado con intención de realismo mágico,por Thierry Arbogast (director de fotografía de Luc Besson en «Nikita»,«El quinto elemento» y «Juana de Arco», y de Emir Kusturica en«Gato negro, gato blanco») y musicalizado por el argentino LuisBacalov. En pocas palabras, un desperdicio completo que ni siquiera enseñauna buena receta bahiana para justificar el precio de la entrada.



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