Las viejas películas de Alcatraz eran mejores

Espectáculos

El largo prólogo, un grupo humano disfrutando de generoso asadito con “Stir it Up” de Bob Marley como fondo musical, es una situación más alegre que verosímil. Luego el ambiente se pone menos alegre ya que la trama describe con aire seudo cinema-verité los esfuerzos de una chica suburbana por tener satisfecho a su chico suburbano presidiario. A diferencia de dramas carcelarios como “Un condenado a muerte se escapa”, de Robert Bresson, o “Escape de Alcatraz”, de Don Siegel, aquí el titulo no sugiere que vaya a pasar nada demasiado intenso, salvo el clímax de realismo y sordidez que funciona como tutorial para que la novia de un recluso sepa dónde esconder el teléfono y las drogas que quiere introducir en la cárcel. Como el argumento no se ocupa de explicar qué delito cometió el amor de la “rana” estelar, el espectador no tiene idea de cuál es la pena a purgar, ni el drama a superar por esta linda parejita, por lo que difícilmente pueda interesarse demasiado en sus destinos. El hecho de que la seguridad de la cárcel sea poco menos que inexistente no ayuda a crear tensión. Eso si, la fotografía es excelente, las actuaciones buenas, y la variedad de desnudos frontales femeninos y masculinos casi podría competir con un par de clásicos del cine carcelario nacional de fines del siglo pasado.

“Las ranas” (Argentina, 2020). Dir.: E. Castro. Int.: B. Stanganelli, N. Cabral, G. Illarregui.

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