Presentación de «Californication». Actuación de Red Hot Chili Peppers. Con Anthony Kiedis (voz), Michael «Flea» Balzary (bajo), Chad Smith (batería) y John Frusciante (guitarra). Soporte: Deftones. (Estadio Vélez, 24 de enero.)
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Muy cerca estuvo de fracasar esta tercera actuación de Red Hot Chili Peppers en Buenos Aires. A las cinco de la tarde, cuando se desató la tormenta, el escenario de Vélez era una laguna con los instrumentos tapados y desconectados. Empeñados en hacer de cualquier manera el concierto, los organizadores jamás consideraron la posibilidad de la suspensión, y esta vez acertaron.
No pudieron hacer sus presentaciones, como estaba previsto, los grupos locales Santos Inocentes y Catupecu Machu. Pero cerca de las nueve, todavía con la lluvia arreciando, se largó la actuación de Deftones. Y como un milagro rockero, al rato no llovía más; la multitud que ya a esa altura estaba en la cancha, levantaba un vapor que parecía un efecto escenográfico, y la música ganó el espacio con toda su fuerza. reciente en el festival Rock in Rio. Pero tampoco necesitan de eso.
No utilizan grandes parafernalias escenográficas ni despliegues visuales -apenas una pantalla de fondo con algunas imágenes oníricas-. Lo suyo es fundamentalmente rock & roll, con un listado de temas que repasó parte de su material más viejo y unos cuantos temas de «Californication».
Ante unas 35.000 personas, en un Vélez convertido en una caldera, volvieron a ser una síntesis de mucho de lo que ha sucedido con el rock en el final del siglo. Siguen sosteniendo, con incuestionable acierto, una formación -la de guitarra, bajo, batería y voz-que no ha encontrado equivalencia en esta música. Parten del rock & roll y del funk, pero pasan con total naturalidad por el trash, el heavy metal, la balada, el rap, la música del oeste norteamericano. Son potentes a la hora de temas como «Give it Away», «If You Have to Ask» o « Right on Time», pero también muy dulces cuando aparecen baladas como « Could of lied» o la maravillosa « Under the Bridge». Anthony Kiedis, uno de los fundadores del grupo, lleva la voz cantante. Es la cara más visible y ocupa con eficiencia ese lugar, arrancando toda la «suciedad» de su garganta, moviéndose enloquecidamente, desplegando una energía desbordante. Michael «Flea» Balzary, su compañero histórico, tiene también un lugar destacado, y su bajo -muchas veces golpeado sobre las cuerdas-es mucho más que un mero instrumento armónico. La sólida base se completa con el baterista Chad Smith. Y el lugar de la guitarra, el que más cambios ha tenido en la historia de los Chili Peppers, está nuevamente a cargo de John Frusciante, quien ya había participado de la formación entre 1989 y 1992 y de la grabación de « Blood Sugar Sex Machine» en 1991 -como ahora de « Californication»-.
El repertorio de estos shows, cortos, contundentes, se armó con varios temas del nuevo álbum -«Around the World», «Scar Tissue», «Otherside», «I Like Dirt», «Right on Time»- y con canciones de épocas anteriores, entre las que estuvieron, por supuesto, las citadas « Give it Away» y « Under the Bridge».
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