Hay artistas que definen una época, y hay otros, que además inventan un lenguaje. Luis Alberto Spinetta conjuga perfectamente ambos mundos.
Luis Alberto Spinetta cumpliría 76 años: el faro musical que se convirtió en una celebración para sus pares
Hoy el "Flaco" estaría cumpliendo años, desde el 2014 el 23 de enero se convirtió en el Día Nacional del Músico. Una forma de homenajearlo y recordarlo siempre.
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El recuerdo y el legado de Luis Alberto Spinetta.
Spinetta fue, ante todo, un arquitecto del aire, un dibujante de melodías imposibles que logró lo que pocos: que la vanguardia fuera popular. Hoy el querido y entrañable "Flaco" estaría cumpliendo 76 años, desde el 2014, y tras su fallecimiento en 2012, el 23 de enero se convirtió en el Día Nacional del Músico. Una forma de homenajearlo y recordarlo siempre.
Almendra y la piedra fundacional
La historia de Luis comenzó en el barrio de Belgrano. Allí, un joven de mirada curiosa y dedos largos fundó Almendra junto a Edelmiro Molinari, Emilio del Guercio y Rodolfo García. En 1969, el primer álbum de la banda —aquel de la tapa con el hombre de la lágrima y la sopapa en la cabeza— cambió la historia para siempre.
Mientras el mundo miraba a los Beatles, Spinetta y los suyos decidieron que el español era un idioma válido para la psicodelia y la ternura. Canciones como "Muchacha (ojos de papel)" se incrustaron en el ADN argentino, aunque Luis, siempre inquieto, pasaría gran parte de su vida tratando de no quedar atrapado en el éxito de ese himno adolescente. Almendra fue la semilla de una sofisticación que el rock local desconocía hasta entonces.
De Pescado Rabioso a Invisible
Tras la disolución de Almendra y un viaje iniciático por Europa, Spinetta regresó para romperlo todo. El Flaco se volvió eléctrico, visceral y oscuro. Así nació Pescado Rabioso. Si Almendra era el sueño, Pescado era la vigilia cruda. Con álbumes como "Desatormentándonos" y el icónico "Pescado 2", Luis exploró el blues pesado y el surrealismo literario.
Sin embargo, la cumbre de este período —y quizás de toda su carrera— fue "Artaud" (1973). A pesar de estar firmado como Pescado Rabioso, fue un disco solista. Inspirado por la obra del poeta francés Antonin Artaud, Luis creó una obra maestra de fragilidad y potencia. "Todas las hojas son del viento" o "Cantata de puentes amarillos" son piezas que hoy se estudian en conservatorios y facultades de letras por igual.
Pero la búsqueda no se detuvo. Con Invisible, junto a Pomo y Machi Rufino, Spinetta alcanzó un nivel de precisión técnica y jazz-rock que rozaba la perfección. "El jardín de los presentes" (1976) es, para muchos críticos, el mejor disco de la historia del rock nacional, un refugio de belleza en medio de los años más oscuros de la dictadura militar.
La era de las Bandas Eternas: un legado en movimiento
La carrera de Spinetta fue un constante fluir. En los años 80, con Spinetta Jade, se sumergió en la complejidad del jazz-fusión y los sintetizadores, dejando joyas como "Bajo Belgrano". En los 90, volvió a la crudeza del trío con Los Socios del Desierto, demostrando que su guitarra todavía podía escupir fuego en temas como "Cheques".
El punto culminante de este recorrido se vivió el 4 de diciembre de 2009 en el Estadio de Vélez Sarsfield. En un concierto histórico de más de cinco horas, Luis reunió a todas sus "Bandas Eternas".
Fue una antología viva, un repaso por cuarenta años de coherencia artística que reunió a varias generaciones de músicos y fanáticos. Aquella noche, bajo la luna de Liniers, quedó claro que Spinetta no era solo un músico: era un ecosistema cultural.
23 de enero: por qué celebramos al músico
Luis Alberto Spinetta falleció el 8 de febrero de 2012, dejando un vacío que se sintió como un eclipse en la cultura argentina. Sin embargo, su trascendencia institucional se selló poco después. En 2014, el Congreso de la Nación Argentina sancionó la Ley 27.106, que establece el 23 de enero —fecha de su nacimiento— como el Día Nacional del Músico.
Esta elección no fue casual. No se trata solo de homenajear a una estrella de rock, sino de reivindicar la figura del artista comprometido con su oficio, con la ética de la creación y con el respeto por sus pares. "El Flaco fue importante (muy importante), el Maradona del Rock", aseguró su amigo (y fan declarado) Charly García en dialogo con Rolling Stone.
El impacto de Spinetta en 2026 sigue siendo tangible. Lo vemos en las nuevas camadas de artistas de indie, trap y jazz que citan sus armonías como influencia directa. Su estética, sus dibujos (porque Luis también fue un gran ilustrador) y su filosofía de vida basada en el amor y la protección de la naturaleza lo convierten en un referente que excede la música.
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