Cuando las alternativas de entretenimiento son demasiadas y todas requieren un gasto, la jerarquía de prioridades cobra lugar. En ese contexto, la música en la Argentina se encuentra desplazada con una baja percepción de su valor, siendo el país de la región que menos paga por el servicio de Spotify, una de las plataformas de streaming musicales más populares del mundo.
La Argentina tiene la suscripción de streaming musical más barata de la región
El valor de Spotify en Uruguay es un 293% más alto que en nuestro país. Mientras el abanico de ofertas aumentó, la competencia contra otros servicios de streaming junto a la percepción del valor musical, son los desafíos más grandes.
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Spotify es una de las plataformas de streaming más populares del mundo, con más de 281 millones de suscriptores.
El valor de Spotify en la Argentina tiene un costo promedio de u$s2,29 (dependiendo del plan) mientras que en Uruguay su precio es 293% más alto (u$S8,99). “Nuestra música vive en nuestros cantantes y es escuchada por los propios argentinos, y estos generan un círculo donde el precio de la suscripción potencia o no el incentivo en el desarrollo de los artistas”, expresó Javier Delupí, Director Ejecutivo de la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF).
El sistema moderno alteró la estructura funcional de la industria musical: canciones obligadas a cautivar en sus primeros cinco segundos, ganchos inmediatos que no superan los 15 segundos, y múltiples plataformas que reproducen reiteradamente esos fragmentos que no paramos de escuchar. ¿Cómo se logra entonces mejorar la percepción del valor de la música? Ese es el desafío actual.
Lo que paga el consumidor final se compone de tres segmentos: 65% precio proveedor, 33% impuestos nacionales y 2% impuestos provinciales. Actualmente, el valor de los planes (sin contar impuestos) se expande desde el Estudiante a $1.799, el Dúo a $4.399 y el Familiar a $5.499.
El problema se presenta principalmente con la brecha comparativa en los distintos países de la región. En una lista de menor a mayor valor, Brasil se ubica en segundo lugar y paga un promedio de u$s4,46, lo que representa un 95% más contra Argentina, según el informe “Relevamiento de Plataformas Musicales y Audiovisuales” de CAPIF.
Ese salto se expande al 171% con Perú (u$s6,20), México un 232% (u$s7,59) y por último, Uruguay con 293%, representando la mayor diferencia. “Ver cómo mejorar la percepción del valor de la música en la escena de las plataformas es otro de los grandes desafíos”, detalló Delupí, como uno de los principales objetivos que mantiene CAPIF en agenda.
Plataformas musicales vs audiovisuales: el arte de la comparativa
En el mundo de la hiper personalización, los servicios de streaming son cada vez mayores y consigo su competencia. La libertad de elección siempre existe, pero la lucha se encuentra por conseguir la fidelidad en las suscripciones y mantenerla. Además de la propia diferenciación dentro de la esfera musical, se suman las plataformas audiovisuales. ¿Por qué el valor de un servicio de streaming musical en Argentina puede estar promedio en u$s3, mientras que el audiovisual puede superar los u$s10?
“Ha ido creciendo una brecha entre lo audiovisual y lo musical, que era casi la misma, donde la música ha ido perdiendo valor en esa percepción”, observaron desde CAPIF, y afirmaron que otro punto clave es poder reducir esa diferencia y aumentar la apreciación.
En un caso comparativo, el mismo informe detalla que el valor de Netflix se ajustó el año pasado un 25%, con valores básicos que comienzan desde los $9.000 y se extienden hasta los $20.000 (sin contar miembros extras, donde cada uno vale $5.399).
La música en nuestro país se percibe como un servicio “accesible”, infaltable y fijo en nuestro día a día, ya sea que el consumo se produzca desde una forma activa o hasta escuchas pasivas. El problema, en este momento, no se centra en la búsqueda de crecimiento o atracción musical, sino en el objetivo actual de adjudicar y aumentar la percepción de valor de la música en Argentina.






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