«¿Cómo? ¿Telerman es burrero?» preguntó el miércoles Mauricio Macri, en una reunión con representantes de la cultura, funcionarios y ex funcionarios culturales, convocada por el presidente de la Fundación Foro del Sur, Aníbal Jozami, en el Centro Cultural Borges. El interrogante del candidato a suceder a Aníbal Ibarra en la Jefatura del Gobierno de Buenos Aires surgió tras enterarse, por este diario, que en los últimos años el Día de los Museos de la Ciudad se festeja en el Hipódromo de Palermo.
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Si bien, al presentarse, Macri relativizó, no sin ironía, su pertenencia al ámbito de la cultura al decir «Soy un ingeniero, no me siento un hombre profundamente culto», su posición sobre el tema de los futuros concursos a cargos en Cultura fue muy clara. Aseguró enfáticamente ser partidario de concursar todos los cargos «para que los ocupen los que saben». Uno de los presentes, el ex director del Teatro Colón, Emilio Basaldúa, que renunció al cargo el año pasado debido a las desinteligencias que tuvo con el Secretario de Cultura Jorge Telerman, fue el más duro y dijo en la reunión que «los concursos no siempre son transparentes o aseguran que gente capacitada ocupe los cargos». Macri planteó la necesidad de diseñar leyes para el sector, como la de mecenazgo. Fue allí cuando uno de los presentes señaló que, en primer lugar, se debería constatar la eficacia real de los mecenas. «Existen casos, como el de la Fundación del Teatro Colón, que reúne casi un centenar de benefactores económicamente poderosos que disfrutan de enorme prestigio, aunque la Fundación lamentablemente recauda una cifra magra que ronda los 50.000 pesos anuales», se dijo. Basaldúa pasó a contar entonces una de sus experiencias: «Faltaban apenas 20 días para presentar 'El castillo de Barbazul' y como no llegaban 5.000 dólares para poder montar la ópera, Telerman me dijo que me buscara otro título». Ante esa misión imposible y la alternativa de suspender la función, Basaldúa recurrió a la Fundación, que le dijo que no tenía el dinero. «Finalmente», recordó « conseguí ese dinero, gracias a la colaboración de amigos personales». Macri, en ese momento, opinó que «el Colón debería dejar de depender de la Secretaría de Cultura».
La reunión sirvió para dejar en evidencia que algunas iniciativas del sector privado suplen en la actualidad el letargo del Gobierno. «La presencia del arte argentino en el exterior no depende de la Cancillería ni de las gestiones oficiales sino, casi exclusivamente, de la iniciativa privada», se dijo.
El galerista Alvaro Castagnino subrayó que «es imprescindible que desde el Gobierno se apoye a los artistas e intelectuales que salen del país», y Diana Saiegh mencionó la necesidad de «repatriar talentos y romper con la absurda puja entre lo público y lo privado». La joven galerista Florencia Braga Menéndez contó que su proyecto de enviar exposiciones cerradas desde Argentina, con artistas locales y soporte teórico también local, tiene gran aceptación en el extranjero, y añadió: «En la actualidad estoy preparando estos módulos para enviar a España y Alemania. El Gobierno bien puede copiar la idea, porque funciona».
Abundaron las alusiones a la escasez presupuestaria, pero Patricio Lóizaga recordó que no es el caso de la Ciudad de Buenos Aires, «cuyo presupuesto asciende a 145 millones de pesos y es el más alto de país, dado que el de la Nación es de 112 millones. Sí hay diferencias abismales como la que existe entre los habitantes de la Ciudad, ya que cada uno dispone de más de 53 pesos anuales, y los de las provincias. El extremo es Santiago del Estero, donde la cifra por habitante se reduce a sólo 31 centavos».
En este sentido, Macri le dio especial importancia a los números, y adhirió a la necesidad de «contar con indicadores en el área de cultura para poder diseñar políticas con fundamentos reales». El candidato estuvo acompañado por su gente: el cineasta Ricardo Wullicher y Julián Kopesek. Aunque en este tipo de reuniones se suele citar a Malraux,Wullicher prefirió referirse a la importancia de los Medici en la Florencia renacentista, y el segundo a las posibilidades de que se concreten y afirmen, con actividades coordinadas entre sí, los ya transitados proyectos del Polo Cultural del Sur (Museo de Arte Moderno y del Cine, Museo Quinquela Martín y Fundación Proa) y el Corredor Cultural del Norte (Museo Sívori, MALBA, Bellas Artes, Centro Cultural Recoleta).
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