20 de octubre 2004 - 00:00

Millones de chinos ven cine argentino

Quizá por el nombre de China Zorrilla, unos 700 millones de chinos acaban de ver «Conversaciones con mamá» a través de su canal estatal, que también pasó exitosamente «El juego de la silla», «El hijo de la novia», y otras cuatro películas argentinas (una cantidad de espectadores con la que ni sueñan muchas de esas películas). Así lo comentó la señora Zhao Shi, viceministro de la Administración de Radio, Film y TV, SARFT, en diálogo con este diario tras la firma de un acta de intercambio con el INCAA.

El canal compra anualmente unas 400 películas extranjeras, incluyendo 100 americanas. Más restringida es la compra de títulos para salas cinematográficas: apenas 30 extranjeras por año, incluyendo las de EE.UU., pero éste ha conseguido un acuerdo aparte -similar al que ahora procura la Argentina-que le permite agregar otras 14 obras por temporada. El cine extranjero solo puede ocupar un tercio de la programación, lo que no impide que las norteamericanas sean casi siempre las más exitosas de un tentador mercado de aproximadamente 1500 millones de espectadores anuales.

Para la sonriente señora Zhao Shi, la única arma eficaz contra esto es la calidad. «Por ejemplo, 'Héroe' y 'La casa de las dagas voladoras', de Zhang Yimou (pronúnciese Chang Imau) tuvieron más éxito de público, y Miramax y Sony las terminaron comprando para Norteamérica», dice. También sonriente, alto, de voz grave y calma, traje negro con cuellito mao, y una cara que parece salida de un dibujo de Molina Campos, Zhang Weiping, el productor de «La casa...», melancólica fantasía romántica de artes marciales, detalló su inversión de 35 millones de dólares y seis meses de rodaje, la estrategia para invadir ahora el de Occidente, y, en un aparte, el creciente surgimiento de productoras privadas en China.

Cerca de él también sonreían la linda Jiang Wenli, actriz de «Recuerdos de Taiwán», y el director de «Un amor azul», Huo Jianqui, películas que integran la actual muestra en el Gaumont. Menos sonrientes, todavía, Alejandro Delgado y Rocío Muñoz establecían lazos para un proyecto que ya lleva dos años: «Mensaje mortal», la primera coproducción chino-argentina de artes marciales con motoqueros, a rodarse en Hong Kong y Buenos Aires.

«Entrar a ese mercado como coproducción, es todavía mejor que entrar como una de las 30 películas extranjeras que se comprar por año»,
comentaban. Y no son los únicos, porque también hay otros proyectos en danza. La delegación pensaba recorrer luego la Boca («donde Wong Kar-wai filmó una de sus obras más hermosas, 'Happy Togheter'», dijo la señora Shi), y hoy se presenta en Rio de Janeiro. Acá quedan las películas, y unas señoras en la puerta del cine, con pancartas sobre la represión del ex presidente Jiang Zemin a los feligreses de un movimiento espiritual llamado Falun Dafa, o Falun Gong, «que simplemente desean mejorar sus condiciones físicas con ejercicios y meditación, sin estricto control del régimen comunista».

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