30 de marzo 2020 - 00:00

Murió Penderecki, un reinventor de la música

El polaco fue un auténtico revolucionario del sonido. Su fama creció cuando composiciones suyas se usaron en "2001", "El exorcista" y "El resplandor.

Krzysztof Penderecki. Padecía un cáncer y murió ayer en Cracovia.

Krzysztof Penderecki. Padecía un cáncer y murió ayer en Cracovia.

El compositor y director de orquesta polaco Krzysztof Penderecki, murió ayer a los 86 años en su Cracovia, Polonia, a consecuencia de un cáncer. Su carrera musical había comenzado en 1959 cuando tres de sus obras, “Strophen”, “Emanations” y “Los salmos de David”, ganaron los tres primeros premios de un concurso para jóvenes compositores en Varsovia. Sin embargo, la fe católica de Penderecki, y consecuentemente, su falta de afinidad con la Polonia comunista demoraron su salto a la consagración. La gran paradoja del artista, al igual que la de no pocos en aquellos tiempos, fue la de ser un profundo revolucionario en sus concepciones estéticas, lo que chocaba con el conservadurismo del arte stalinista. Penderecki fue un innovador en su manera de componer y entender la música y los instrumentos. Empleó secuencias temporales, sonidos y estructuras poco comunes y su música tiene una riqueza de efectos sonoros desbordante.

Hace cuatro años, en su última visita a Buenos Aires (cuando dirigió a la Orquesta Sinfónica Nacional en el CCK con un concierto integrado por obras suyas) dijo a este diario: “Intento mantenerme alejado y no involucrarme en política. Intento ser yo mismo y no verme influido por otros músicos y música, y menos por la política. Mi música sacra no ha cambiado: empecé a escribir música de este género en los 50, en un momento en el que en mi país estaba prohibida, y por el hecho de que estuviera prohibida empecé a interesarme en ella y escribirla”.

En 1973, su ópera “Los demonios de Loudun”, basada en la novela homónima de Aldous Huxley, fue prohibida por las autoridades de entonces del Teatro Colón por considerársela “demasiado violenta”. Había sido programada durante la temporada anterior, y la directora de escena iba a ser la renombrada Margarita Wallman. Sin embargo, con el paso de los años, esa ópera no se estrenó nunca localmente y empezó a desaparecer de los principales teatros líricos del mundo. Una versión indica que después fue el propio Penderecki quien había abjurado de su propio trabajo, al que ya había modificado sustancialmente en 1975 (luego de la primera grabación mundial, de 1972).

Las características ominosas, siniestras, de algunas de sus composiciones llamaron la atención de más de un director de cine. Fue así que, entre otros, lo convocaron Stanley Kubrick para “2001”, William Friedkin para “El exorcista”, y David Lynch para “Corazón salvaje”. Esto no sólo le dio más popularidad, sino que además su país fue más flexible con él y su trabajo. La primera obra que atrajo la atención internacional fue el “Treno a las víctimas de Hiroshima”, escrita entre 1959 y 1960 para 52 instrumentos de cuerda frotada. Contrariamente a muchos compositores de su generación, una parte esencial de su inspiración fue religiosa, en parte por un espíritu de contradicción, según el autor. Penderecki había nacido el 23 de noviembre de 1933 en Debica, al sur de Polonia. A los 18 años fue admitido en el conservatorio de Cracovia y estudió al mismo tiempo Filosofía, Historia del Arte y Literatura. “En mi microcosmos musical, he unido la vanguardia con la gran tradición de la música sinfónica de los siglos XVIII, XIX y XX. No se puede ser artista sin conocer la tradición, sin haber estudiado en profundidad a los grandes maestros”, afirmaba. Creó una Academia europea de música que lleva su nombre en una finca de su propiedad. En 2011, trabajó con Jonny Greenwood, líder de Radiohead, y Aphex Twin, ambos admiradores de su obra. Su encuentro produjo varios conciertos y un disco conjunto.

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