22 de junio 2000 - 00:00

"NADIE ES PERFECTO"

E stereotipado en su eterno papel de gángster, psicópata agresivo y toda la gama de personajes pesados, Robert De Niro empezó ya desde hace años a explotar comercialmente esa imagen con autoparodias como la exitosa pero no especialmente brillante « Analízame». Quitándole el psiquiatra que en esa comedia encarnaba Billy Crystal, y agregándole el travesti decadente que en « Nadie es perfecto» interpreta Philip Seymour Hoffman, tendríamos otra película de fórmula sin mucha originalidad.
Eso es lo que habría ocurrido si el proyecto hubiera caído en manos de un director común. Por suerte, « Nadie es perfecto» es una película de Joel Schumacher, cineasta que casi siempre se las arregla para enriquecer al más lavado de los productos hollywoodenses con detalles personales, que a veces terminan por conseguir que un producto mediano se vuelva interesante.
Esto es lo que sucedió con esta sólida comedia negra, que sin dejar de ser el entretenimiento liviano planteado por sus productores, también recorre el policial, la tragicomedia gay y el retrato de personajes marginales de todo tipo.
La principal línea argumental se ocupa de generar una improbable conexión entre dos vecinos de un hotel de mala muerte.
De Niro es un ex policía que vive solo, no confía ni se compromete con nadie, y pasa su tiempo con insultos a los travestis del barrio, partidas de póquer y salidas a bailar tangos a un salón con alternadoras pagas. Philip Seymour Hoffman es uno de los travestis que recibe los insultos de su vecino, ya que en su casa practica un show de cabaret con otras drag queens amigas.
Un tiroteo en el hotel altera ese orden. Mientras unos gángsters tratan de dar con un botín robado,
De Niro sufre un ataque cerebral del que debe reponerse tomando lecciones de canto. Como no le resulta fácil salir a la calle, la opción más práctica es acudir a lo de su despreciado vecino travestido.
Las inevitables «lecciones de vida» de esta pareja despareja están en la película, pero sin dejar de repasar los típicos lugares comunes que ofrecía la historia,
Schumacher también se las arregló para condimentarlos con chistes fuertes, situaciones creíbles y un clima de cine negro, logrado y sorprendente, teniendo en cuenta la base de la que tuvo que partir.
Si el resultado se disfruta, es también gracias a las actuaciones. Que
De Niro es un gran actor no es ninguna novedad, y aun en un papel menor muestra su talento. El que sobresale es Hoffman como el travesti, y es bueno ver que después de sus papeles de reparto en films independientes como « Boogie Nights», «Felicidad» y « Magnolia» también está empezando a ser convocado por los estudios.

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