21 de mayo 2003 - 00:00

"No hay que temer a los cambios que hoy exige el cine"

Joel Silver
Joel Silver
Récord de taquilla de 2003 en sus primeros días de exhibición en los EE.UU., «Matrix recargado», segunda parte del éxito de los hermanos Wachowski de 1999, se conocerá mañana en la Argentina, apenas una semana más tarde que en su país de origen y que en el Festival de Cannes. A continuación, un diálogo de la prensa americana y británica con su productor, Joel Silver, en cuya extensa trayectoria se cuentan otros films taquilleros como «Duro de matar», «Arma mortal» y «Cuentos de la cripta» para televisión.

Periodista
: ¿'Matrix' es un testimonio de que las escenas de acción han quedado totalmente fuera de moda desde el momento en que todo puede construirse en una computadora?

Joel Silver: De ningún modo. Algunas secuencias, por el contrario, ocurren en la realidad, es decir, son escenas de riesgo. La totalidad de la película fue construida muy cuidadosamente por Larry y Andy Wachowski y el supervisor de efectos especiales, John Gaeta, sobre la base de la conexión entre lo que es real y lo que no lo es. El mayor logro, sin embargo, es que el espectador no perciba cuáles son los efectos especiales y cuáles las escenas de riesgo verdaderamente auténticas. Esto no de deja de ser divertido, porque el público tiende instintivamente a desconfiar de lo que ve: tal vez esté viendo una escena de riesgo y crea que es falsa, que se generó en computadora. De alguna forma, el público se contagia del punto de vista filosófico del film: no creer en nada de lo aparente, de lo que se ve.


P.:
El DVD de la primera parte fue el que más copias vendió en toda la breve historia de
este medio, más de un millón. ¿Ustedes tienen en cuenta la edición del DVD mientras preparan el film?

J.S.: Desde luego, porque en este caso no se trata, como en muchos otros, simplemente de la edición de la película tal como se vio en el cine, más algunos suplementos simples. Son espectáculos aparte, muy diferenciados. Durante la filmación de la primera parte Josh Pope y su socio estuvieron a diario en el set, filmando permanentemente. Sabíamos que había una enormidad de material que no íbamos a incluir en el film, material que sólo está destinado a los más fans y que seguramente entorpecería la acción si lo incluíamos en la película. Ese material, al igual que la interactividad. Hay un público para el cine, que paga para ver el film y ya está, y otro, en crecimiento, que necesita más de sus películas favoritas. A ellos está dirigido, y por suerte fueron muchos más consumidores de lo que calculábamos.


P.:
¿Considera usted, como hombre de cine, que con tantos productos suplementarios, tantos extras ahora asociados a una producción original, y tantos intereses en competencia, no nos estamos alejando demasiado de lo que siempre fue el fin último del cineasta, la producción de una película?

J.S.: El mundo está cambiando. Cuando empezamos con esto, había sólo tres canales de televisión y un puñado de salas de cine. Pero el mundo cambia, y no hay que tenerle miedo a esas modificaciones. Lo que aprendimos a partir de «Matrix» es que el cambio fue bueno. Es inevitable. De esa manera, lo que hacemos es enfrentar esos cambios, no negarnos a ellos. Lo que tenemos siempre en cuenta es cuál es el interés de nuestro público, y acomodarnos a eso. Nuestra página en Internet procede del mismo modo. Ya no se puede hacer «una película» y nada más. Hay que estar muy atentos a la dirección del mundo, y obrar en consecuencia.


P.:
Pero, cuando se planteó la trilogía de «Matrix», ¿también se tuvo en cuenta todo este mercado auxiliar o fue surgiendo en el camino?

J.S.: Siempre lo estuvo. Mucha gente me pregunta por qué no hay más películas como esta. Y no las hay porque usted necesita cineastas con la habilidad y la mentalidad de producir films y entretenimientos a esta escala. Ese es el caso de los hermanos Wachowski, que piensan el producto como un todo: la película, la interactividad, la página web, los videogames.


P.:
En los últimos días, algunos diarios publicaron que algunos hechos de violencia ocurridos en los EE.UU. podrían tener relación con imágenes violentas, y se citó el caso de «Matrix rec argado», que habría sido citada por algunos de estos violentos. ¿Qué tiene usted que decir ante eso?

J. S.: Sólo puedo comentar que 15 millones de personas ya han visto la película en sus primeros días de exhibición, y yo no sé cuáles puedan ser esos vínculos. Es una historia fantástica que no tiene lugar en el mundo real, así que no puedo comentar sobre lo que impulsa a la gente a hacer lo que hace. Me parece irresponsable la sola idea de suponer un vínculo así.


P.:
¿Cómo le cayó la calificación de «R»? (sólo apta para mayores de 17, o acompañados con los padres).

J.S.: Es algo absurdo, sobre todo en este siglo XXI, donde las calificaciones revelan una doble moral. Lo que a veces ven los menores por TV y lo que no se les permite ver en el cine. Es desafortunado en el caso de esta película, porque la hicimos pensando en que sería vista por todos. Es una película de pura acción, también una historia de amor, y del mismo modo un film de ciencia ficción con un fuerte componente intelectual. No está separada de lo que, en algunos niveles, nos ocurre en la vida cotidiana. Pero, por alguna razón, que no entiendo cuál, recibió esa calificación en los Estados Unidos.Y es una vergüenza, porque películas como «X-Men 2» o «El hombre sin miedo» o «Spiderman», por citar algunas al azar, son consideradas como más infantiles, y entonces son aptas para todo público o sólo aptas para 13 años. Pero esto no pasa en otras partes del mundo. En Escandinavia, por ejemplo, la película puede ser vista por cualquier persona de más de 7 años. Pero, en fin, hay que resignarse, ese es el sistema que tenemos.

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