4 de febrero 2004 - 00:00

Nora Ephron comenzó con un fallido ajuste de cuentas

A ntes de ser considerada por «Vanity Fair» como «una de las mujeres más influyentes de los Estados Unidos», haber logrado un Oscar con el guión de «Cuando Harry conoció a Sally» o escrito y dirigido «Tienes un e-mail», hecho cameos en las películas de Woody Allen « Maridos y esposas» y «Crímenes y pecados», Nora Ephron intentaba emular a la escritora Dorothy Parker, pero su opera prima no tuvo la gracia de aquella notable escritora, la novela «Heartburn» (dolor de estómago de origen sentimental) fue tan vengativa como elemental.

Mientras era periodista en «The New York Post» y colaboradora de la revista «Esquire», escribió esa novela sobre una mujer embarazada a la que deja su marido, que se acaba de editar en español con el subtítulo «El difícil arte de amar» para recordar como se conoció aquí la película basada en esa obra de 1986, protagonizada por Jack Nicholson y Meryl Streep, y dirigida por Mike Nichols.

A Nora Ephron, nacida el 19 de mayo de 1941, su padres, los guionistas de Hollywood Henry y Phoebe Ephron, le marcaron su destino poniéndole el nombre de la protagonista de «Casa de muñecas». Ella se reveló buscando ser «una mezcla de dama chic y eterna colegiala», cuyo modelo era Audrey Hepburn. Ahora se declara dramaturga, guionista, directora y gastrónoma, y recordar que se casó con Nicholas Pileggi, guionista de Martin Scorsese, y con Carl Bernstein, uno de los dos periodistas que descubrieron el Watergate. «Heartburn» es su ajuste de cuentas con Bernstein y para que esto quede su personaje cuenta que para seducirla le dijo «no sabrás lo que es la vida hasta que no hayas estrujado mi lindo y grande Washington Post».

La protagonista, Rachel Samstat, escribe libros de cocina y participa en programas de TV enseñando platos tradicionales de la cocina judía. Mientras, intenta encontrar las razones -analista mediante-de por qué su esposo la abandonó embarazada de siete meses y se fue con una amiga de ella. Todo dentro de ese clima judeo-neoyorkino tan bien divulgado por Woody Allen.

A Nora Ephron su madre, desde sus experiencia de guionista, le enseñó que «todo lo bueno se copia». Ella aplicó la idea en su película «Algo para recordar», inspirado en la que Leo McCarey hizo en 1957 con Cary Grant, y en «Tienes en email» basado en «El bazar de las sorpresas» (1949) que Ernst Lubitsch hizo con James Stewart. El final de esta novela, donde la cocinera de TV termina estrellándole en la cara a su marido una tarta, remite al de infinidad de películas cómicas americanas.

Como antigua gastrónoma Nora Ephron sabe como hacer con sobras un plato comestible que, claro, recuerda otros mejores y se soporta como obra de primeriza. Sabiendo que con la historia no es suficiente, agrega 15 recetas, que van de los « linguini alla cecca» a los «porotos con peras» (algo que imitaron Laura Esquivel en «Como agua para chocolate» e Isabel Allende en «Afrodita»). Olvidó Ephron que «la venganza es plato que se sirve frio» y recien ahora podría haberse divertido contando su separación de Bernstein, y en lugar de Meryl Streep la protagonista sería Meg Ryan.

Máximo Soto

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