"Naturaleza muerta con elementos muertos", de Gurvich.
Este año no sólo está cambiando el juego que gira en torno a la actividad artística, sino que además se están modificando las reglas del juego. Es decir, las exposiciones, y en ocasiones las obras, se tornan cada vez más espectaculares, los museos más glamorosos y los espacios de exhibición masiva como ferias o bienales ganan en estetización, además de atraer un público globalizado y dispuesto a dar la vuelta al mundo si es preciso, para asistir a estas grandes convocatorias.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La actual ampliación del Museo de Arte Moderno de Nueva York, la marcada característica de show de la última Bienal de Venecia y también de la primera de Valencia, con sus aspiraciones multidisciplinarias y la presencia de la danza, la música y el teatro junto a las bellas artes, no dejan dudas sobre los afanes de visibilidad de estos emprendimientos.
Hasta ayer, Buenos Aires tenía Arte BA, feria de arte que este año cumplió ya una década y logró imponerse como el encuentro principal de las artes. Ahora, cuando parecía difícil que la Ciudad pudiera asimilar una nueva feria, los miembros de la Asociación de Galerías de Arte inauguraron Expo Trastiendas, y desde el miércoles pasado una auténtica multitud fluye por los stands. Si bien están los mismos personajes de siempre, se ven muchas caras nuevas y un movimiento suficiente para demostrar que la iniciativa tuvo una excelente recepción.
El comentario generalizado de la gente es que la nueva feria, que hoy cierra sus puertas a las 21, ostenta los mismos desniveles que signaron los comienzos de Arte BA y similares atractivos.
El principal, poder toparse de repente con una obra o un artista que calce justo con el gusto del espectador. Luego, lo primero que llama la atención es el predominio de la pintura sobre otras técnicas de uso común en estos días, que se pueden ver casi exclusivamente en las nuevas galerías Arcimboldo, Florencia Braga Menéndez y en Sonoridad Amarilla, donde se destacan los objetos de Marcelo Cousenza y Amalita Amoedo.
En varios stands se exhiben clásicos como Russo, Alonso y Berni, con un notable predominio de dibujos de Lino Enea Spilimbergo, artista que tiene una activa fundación que lleva su nombre y sabe defender su obra. Arte x Arte, la única gale-ría dedicada a la fotografía, expone retratos de Luis González Palma; Van Riel, pinturas excelentes de Richard Sturgeon; Vermeer, uno de esos espaciales balcones de Norah Borges; Palatina, interesantes trabajos de Gurvich y Jorge Abbot; Praxis, el imaginario de Mario Pérez y Eduardo Esquivel; Alvaro Castagnino, las esculturas de Pájaro Gómez; La Fundación Klemm, su propia obra y la de Remo Bianchedi, y Maman una serie de consagrados.
Además, hay algunas joyas para conocedores. Como un dibujo de Federico García Lorca, dedicado en el reverso al poeta Ricardo Molinari, o los retratos de Rosas y Encarnación Ezcurra realizados sobre planchas de metal por Fernando García del Molino y debidamente documentados.
Dejá tu comentario