3 de enero 2006 - 00:00
Nueva York en clave "neomoderna"
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Meier marcó la pauta, pero los tres arquitectos estrella que, según Andersen y otros críticos, han consolidado la ola «neomoderna» en Nueva York son Santiago Calatrava, Frank Gehry y Norman Foster.
Paul Goldberger, el crítico de arquitectura del semanario «The New Yorker», se deshace en elogios por el nuevo edificio Hearst, de Foster, en el Midtown de Manhattan, que será inaugurado en este nuevo año. Goldberger lo considera «el rascacielos más hermoso que se ha levantado en Nueva York desde que SOM construyó el 140 Broadway en 1967». Construido encima del edificio déco que Joseph Urban diseñó en los años '20 para el magnate de medios William Randolph Hearst, el edifico de Foster, de 40 plantas, es una estructura de triángulos de acero, cada uno de cuatro plantas de altura, que algún crítico ha calificado de esfera geodésica al estilo de Buckminster Fuller convertida en un rascacielos. La semana pasada se anunció también que Foster diseñará un edificio de 65 plantas en la zona cero al lado de la torre de la Libertad, de Childs.
Calatrava, el último de los tres mosqueteros de la neomodernidad en Nueva York, ha diseñado un edificio futurista de 55 plantas en el East River, que alberga doce viviendas cúbicas montadas de forma escalonada dentro de una estructura de acero. Parece «el sueño futurista imposible de construir de un arquitecto de los sesenta», afirma Andersen. Pero el promotor inmobiliario Frank Sciame sí lo va a construir. Calatrava ha diseñado también la estacion Path en la zona cero. Andersen aplaude a Calatrava por hacer «una arquitectura romántica y expresiva sin romper con la tradición moderna»; es decir, permitiendo que la estructura de un edificio determine su forma.
Otros edificios que pueden estar encasillados dentro del neomodernismo post 11-S en Nueva York, según Andersen, son el diseño para la nueva redacción de «The New York Times», obra de Renzo Piano, que ha diseñado también la ampliación del Museo Whitney. Luego están un edifico ondulado de apartamentos de Richard Gluckman en la calle Lafayette y un edificio similar de Jean Nouvel en la calle Mercer.
Y, para cerrar el círculo entre presente y pasado, Fumihiko Maki ha diseñado un edificio de 35 plantas para las Naciones Unidas al lado del rascacielos más moderno de todos: la sede de la ONU, diseñada en 1947 por Le Corbusier.




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