Los hermanos Liam y Noel Gallagher repitieron la rutina de siempre ante un
público ABC1 de entre 16 y 35 años, que tal vez aburrido, prefirió deambular e
intercambiar mensajes de texto.
Oasis. Con Liam y Noel Gallagher (guitarras y voz). G. Archer ( guitarra), A. Bell (bajo) y Z. Starkey ( batería) (Campo de Polo, 10 de marzo.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ante un público de 45 mil personas, en su mayoría más acostumbrada a maratones electrónicos que a un concierto de rock, tocaron los hermanos Liam y Noel Gallagher, principales atractivos de Oasis. Conscientes de que lo que cautiva a sus seguidores es su eterna rivalidad a lo Caín y Abel y su petulancia extrema, en escena exacerban esos recursos que los hacen tan «cool» a los ojos de sus fans.
El concierto abrió con «Turn up the sun», de su último álbum «Don't believe the truth»; continuó con «Lyla», que sirvió para presentar al nuevo baterista Zach Starkey, hijo del Beatle Ringo Starr, y ante la excitación de los presentes, abandonaron el escenario. Un organizador anunció por micrófono: «La banda pide que se calmen un poco para que nadie salga lastimado». Difícil saber si fue una muestra de sentido común u otro gesto de soberbia de los que caracterizan a este grupo inglés.
A poco del pedido de calma, Liam Gallagher exclamó: «Esta es para Diego Maradona», y le dedicó «Cigarettes & alcohol» al futbolista. La mención no fue la indicada si lo que buscaban era apaciguar a las «fieras».
El público se dividía claramente entre quienes habían ido a «descontrolar» cerca del escenario y los que fueron para posar, sacar fotos con el celular, enviar mensajes Los hermanos Liam y Noel Gallagher repitieron la rutina de siempre ante un público ABC1 de entre 16 y 35 años, que tal vez aburrido, prefirió deambular e intercambiar mensajes de texto pasear por la feria paralela que ofrecía comida, merchandising y carpas para «estar», con música chill out, sillones de moda y alfombras persas. ¿Para eso pagaron 100 pesos la entrada más barata? Sin duda lo que más sorprendió de la noche fue esa nueva manera de vivir un recital de rock de parte de un público ABC1 de entre 16 y 35 años. Sin embargo, predominaba el adolescente que preguntaba ansioso:. «¿Ya se van? ¿Ya termina? Me muero» la primera vez que los Oasis amagaron despedirse. Sin duda, ese público conocedor de la lógica de las electrónicas ignora que las bandas de rock se despiden para volver con los obligados bises.
El repertorio incluyó también «Morning Glory», «Rock'n'Roll Star» y lo más aplaudido fue lo conocido, los «hitazos», «Wonderwall», «Champagne Supernova» y «Don't look back in anger», que la multitud entonaba con buena pronunciación de escuela bilingüe. Lástima que el sonido no acompañó debido a la falta de buena acústica y fueron varios los momentos en que los vocalistas se quedaron sin voz.
Dejá tu comentario