26 de mayo 2005 - 00:00

Películas que se ven por la mitad

Resulta poco comprensible que un canal premium como Cinecanal Classics (es decir, por el hay que pagar aparte), presuntamente destinado a los amantes del mejor cine clásico, incurra en la misma y bochornosa práctica de cualquier canal público de aire cuando emite un film rodado originalmente en Cinemascope, VistaVision o formatos similares. Esto es: «adaptarlo» a la medida de la pantalla convencional del televisor (1.33:1). El público debe saber que, cuando se proyecta un film así, sólo verá 50% de la película.

A nadie le gustaría ir a un museo y que le mostraran la mitad de la Gioconda o de La última cena. Sin embargo, años y años de malas costumbres en televisión terminaron por acostumbrar a los televidentes a ver cine de esa manera en TV. El formato de la pantalla de CinemaScope tiene una proporción de 2.35:1. O sea, que por cada unidad de alto hay 2,35 unidades de largo. El cálculo es elemental: si ese formato se acomoda a la proporción de la TV convencional (como se dijo, 1.33:1), queda fuera la mitad de la película. Por lo común, se sacrifica imagen de los laterales o, lo que es peor, quien adapta la película introduce «movimientos de cámara» que el director ni imaginó, para que entren alternativamente en cuadro personajes en diálogo, por ejemplo.

Hoy, a diferencia de hace unos años, es común la venta de televisores 16x9 Widescreen, que pueden reproducir los formatos originales de las películas. Y si no se dispone aún de esos receptores, siempre será mejor ver la totalidad de la imagen de una película, aun con barras negras superiores e inferiores en la pantalla, que verla mutilada, como ocurrió anteanoche en CinecanalClassics con «El que debe morir» de Jules Dassin o «La taberna de la sexta felicidad» con Ingrid Bergman. Pésima costumbre que debe ser desterrada.

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