3 de septiembre 2004 - 00:00

Placer de los chicos y tedio de los grandes

«Yu-Gi-Oh» («Yu-Gi-Oh-The Movie», Japón, 2004, dobl. al español). Dibujos animados. Dir.: R. Takahashi.

Los chicos suelen entender y disfrutar cosas que a los adultos les son, en el mejor de los casos, absolutamente indiferentes. «Yu-Gi-Oh» es un caso extremo, que recuerda aquellos populares personajes japoneses de la era pre-Digimon: ¿acaso alguien recuerda en la actualidad la problemática del Planeta Vegeta? Pero la verdad es que los chicos van a disfrutar con esta película basada en un popular juego de cartas (más un comic, más una serie de TV) y los grandes van a querer haber contratado a una baby sitter para que acompañe a sus hijos al cine.

Según el punto de vista adulto, la película tiene un punto extra condenable: parece un largo infomercial del juego de cartas (que, para colmo, más que un juego parece una colección infinita que les hará más daño en su economía que la entrada del cine y los baldes de pochoclo). De hecho, es difícil saber si es así, porque el juego de cartas parece comportarse como un poker cósmico donde todas las manos vienen con un joker. El protagonista tiene las mejores cartas, tan pero tan buenas que uno de sus contrincantes termina despertando de la tumba a una divinidad egipcia que deja por los suelos a cualquier contrincante que haya tenido el cowboy fullero Maverick.

La animación no es mejor ni peor que la de otros dibujos japoneses standard, pero hay monstruos más endemoniados que de costumbre, con combinaciones de colores sumamente intensas y vertiginosas, que sumadas a una música rarísima ayudan a distenderse y tratar de disfrutar de esta pesadilla.

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