Lena Divani, «Las mujeres de su vida». (Barcelona, Alfaguara, 2001, 334 págs.)
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"Todo el mundo cree que las cosas son mejores hoy para la mujer que hace veinte años. Yo creo que han empeorado. Y, en gran parte, las culpables son ellas." Con semejante declaración de la autora, no era de esperar que «Las mujeres de su vida» -promocionada como «la novela de una mujer frente al adulterio»- simpatizara con la avanzada feminista; pero aun así, sorprende lo desactualizado de su enfoque, en especial tratándose de una obra que pretende ofrecer «un retrato psicológico y preciso de una mujer de nuestro tiempo».
Esa mujer es Ana, una profesional de 35 años, casada y con dos hijos, que un día descubre con horror que su marido le es infiel. De allí en más, decide ser otra, dejando de lado su rol de esposa pasiva y complaciente para convertirse en una mujer egoísta, trepa-dora y absolutamente centrada en sí misma. Pero seguir hablando hoy del síndrome de la mujer «descasada», que ya ha alimentado a una enormidad de novelas y guiones cinematográficos, resulta bastante ingenuo. Ya nadie cree en esos milagros fulminantes capaces de transformar a una beatífica y despistada esposa en una feroz «Gatú-bela» y, para colmo, sin sex appeal.
Enferma de modernidad
En este caso, sin embargo, la liberación de la protagonista avanza apenas lo necesario como para que la pobre mujer termine ahorcada con su propia soga. No por nada cada una de sus etapas posdivorcio está signada por distintos pecados capitales. La intención de la autora parece haber sido la de castigar los excesos de esta heroína enferma de modernidad, cuyo peor pecado fue el de pretender emular el modelo masculino de conducta. Pero como su agresividad y ambición no son «naturales», termina en un estruendoso fracaso que la deja moralmente maltrecha y al borde la muerte.
Para darles un cariz más ameno a estas desventuras, la autora distribuyó el relato entre varias voces. Al testimonio directo de la protagonista sumó, entre otros, el de su madre, el de su hija de 16 años, el de una compañera de estudios y el de su ex jefa. Si bien ninguna de ellas cumple otra función que la de aportar más datos sobre la protagonista.
«Las mujeres de su vida» tuvo un gran éxito en Grecia, de donde es oriunda Lena Divani, una especialista en diplomacia y ciencias políticas, ahora devenida escritora. Aun así, cuesta creer que una visión tan pesimista y estereotipada de la mujer de hoy despierte algún interés entre los lectores de habla hispana. Hasta las heroínas de Isabel Allende parecen mucho más evolucionadas que esta separada en crisis.
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