26 de diciembre 2000 - 00:00

Posca: "Mis personajes son más sabios que yo"

Favio Posca.
Favio Posca.
El viernes 5 de enero Favio Posca estrenará en La Subasta de Mar del Plata su nuevo unipersonal titulado «Mamá está presa». Fiel a su estilo, Posca vuelve una vez más a los personajes marginales y desesperanzados, sumándoles -según anticipa- un fuerte cóctel de sexo, humor, hip hop y rock and roll.

Periodista: Este ya es su tercer unipersonal.

Favio Posca
: Es unipersonal porque estoy solo en el escenario, pero no tiene nada que ver con lo que el público está acostumbrado a ver como unipersonal, desde la información y las imágenes que llegan a la gente, hasta la vertiginosidad y la violencia. Lo que yo hago es traspolar al teatro el lenguaje del cine y la TV. Es un espectáculo que ya desde lo narrativo es muy cinematográfico, por eso empleo tanto el cuerpo y la expresión. Me inspira el Tarantino de «Perros de la calle». Después de dos o tres secuencias recién el espectador se entera de lo que le pasó al personaje en la primera. Eso intento, al menos. Lo veo como un espectáculo del nuevo siglo, tanto en lo musical como en lo que propongo en escena. Estoy convencido de eso.

P.: ¿Y qué es lo que propone en escena?


F.P.:
El espectáculo se divide en tres partes. La primera tiene que ver con las cabezas angu-tiadas y con la gente sin esperanza; la segunda parte más con lo marginal. Siempre me gustó hablar de eso, obviamente con mi estilo y con mi óptica, y en este caso me meto mucho en la marginalidad, pero mechándola con humor, rock y hip hop. Me meto en la villa y me meto en lo que le pasa a la gente que no tiene salida. En la tercera parte me voy a Europa y ya me instalo en un sex-show en vivo, con striptease.

P.: ¿Usted va a hacer el striptease?


F.P.:
Sí, y también habrá un montón de elementos voladores que tienen que ver con el sadomasoquismo, penes que vuelan... y qué sé yo. Va a ser espectacular.

P.: Y prohibido para menores de 18 años
.

F.P.:
¡Pero noooo! Hoy en día no da para prohibirles la entrada a los menores de dieciocho. Mi público siempre fue muy joven, porque manejo un código netamente joven. Pero también en muchas ocasiones la gente grande me ha aplaudido de pie, ¿eh? Gente de más de 60. Cuando hablo de gente joven incluyo a los de espíritu joven y de cabeza abierta. Claro, si alguien es medio cerrado y va a ver el show, seguro que se para y se va.

P.: ¿El humor atenúa las cosas?


F.P.:
Sí, el espectáculo es bastante violento porque tiene que ver con lo que nos pasa. Y las cosas están dichas como son, sin filtrar nada y sin necesidad de ser literal con respecto al aquí y ahora. Pero todo está enfocado desde el humor, y mi humor es electrónico y va a la nuca. Vertiginoso y con mucho rock.

P.: Insiste mucho con el rock. ¿Tanta importancia tiene la música en este espectáculo?


F.P.:
Sí y toda la música es mía. Creo que di un gran paso como compositor y que este espectáculo me muestra como un músico más maduro. Me gustaron tanto los temas del espectáculo que voy a sacar un CD.

P.: Volviendo a sus personajes. Usted también llevó la marginalidad a la televisión y no le fue nada mal
.

F.P.:
Es verdad, gran parte de los trabajos que hice en cine y TV tuvo que ver con rescatar pequeños tesoros de la marginalidad, hacerlos queribles y lograr que la sociedad los acepte. Porque un tipo como Bambi, en «Gasoleros», era querido hasta por la señora paqueta de Barrio Norte y sin embargo más marginal que él, imposible.

P.: ¿Tuvo algún problema de censura en televisión?


F.P.:
No, sólo que en el primer «De la cabeza» me pidieron que bajara un poco el tono de mi personaje y preferí no hacerlo más.
Ese fue el único límite con el que me encontré. Pero en general siempre hice cosas muy al límite y nunca me dijeron nada. Cuando hacía «el perro» en el programa de Repetto, a la una de la tarde, decía un montón de cosas que tenían que ver con el código carcelario, pero la gente lo aceptaba igual, entendieran o no lo que decía. Algunos no entendían del todo pero se enganchaban con la imagen y con mi gestualidad.

P.: ¿De dónde saca la jerga «lumpen» de sus personajes?


F.P.: Me gusta meterme en lugares clandestinos; cuando viajo a Europa, por ejemplo, lo que menos hago es turismo. Me meto en clubes, me gusta estar en los subtes y en la calle hasta altas horas. Soy de callejear pero no es para tanto. Todo esto tiene que ver más que nada con mi poder de observación. A ese mundo subterráneo le sumo experiencias vividas y fantasmas inventados, también. No todo tiene que ver con experiencias reales porque mentiría. En realidad, mis personajes tienen mucha más experiencia de vida que yo y ahí se juega la mirada. Porque mucha gente pensará: «¡Uy este pibe en qué anda!» pero mis personajes son mucho más de lo que yo soy en realidad. Y le digo más, yo a mis personajes los admiro.

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