30 de junio 2005 - 00:00

Quejas sordas entre militares por leyes

Roberto Bendini
Roberto Bendini
La declaración de inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final ha abierto la posibilidad de citación a indagatorias de altos mandos, con la amenaza siempre pendiente de quedar detenidos. Uno de ellos es el general Raúl Horacio Gallardo, actual director del Colegio Militar, que ya se ha manifestado incómodo en su situación. Y esto por citar a uno de los generales molestos. Más aún, después de dos episodios que demostraron la fragilidad de la cadena de mandos: Uno es el caso del general Juan Carlos Willington, relevado y mandado a su casa después de un homenaje a un suboficial caído en la guerra contra la subversión. El otro es el silencio a que se ha llamado el jefe del III Cuerpo (Córdoba), general Alejandro José Beverina que, después de haber hecho un fuerte reclamo por salarios hace un mes, recibió tal reprimenda en el Libertador que no volvió a abrir la boca. Beverina, junto con los comandantes de Educación y Doctrina y del V Cuerpo -Bahía Blanca-, Hernán Garay y Gonzalo Angel Palacios, respectivamente, deberían ascender a generales de división a fin de año.

• Críticas

Esa actitud ambivalente, desafiante por momentos y reticente después, sigue generando fuertes críticas sobre la autoridad del jefe del Ejército, general Roberto Bendini, quien visitó hace pocos días en Caracas a Hugo Chávez, presidente de Venezuela y aliado de Fidel Castro.

En el generalato se advierte que la causa iniciada a Bendini en Río Gallegos por malversación de fondos -acusación de la SIGEN ya probada, según el fiscal federal local- depende en su curso de la mayor o menor voluntad política que se ponga desde Buenos Aires, y esto hace que su capacidad de negociación sea nula para los grandes temas del Ejército como son el aumento de sueldos y los juicios por los derechos humanos.

Tampoco ayudan a todo esto situaciones como las que se viven en el Hospital Militar Central, donde está internado el coronel (R) de Caballería Hugo César Espeche, detenido a disposición de la Justicia de Salta desde julio de 2003. Con una dolencia cardíaca crónica -debía ser intervenido quirúrgicamente-, el 17 de junio pasado al mediodía, tres agentes de la Policía Federal se presentaron en el hospital e intentaron esposarlo a la cama por orden judicial. El escándalo que se generó impidió que se lo hiciera.

Otro tema que comienza a ser meneado son los indultos dispuestos por
Carlos Menem, también en vías de anulación, dicen. En el Decreto 1.004, del 7 de octubre de 1989, fue indultado personal que actualmente revista en actividad en el Ejército con el grado de mayor, teniente coronel y coronel. Los indultos abarcaron a todo el personal militar y de la Prefectura Naval que intervino en Semana Santa, Monte Caseros y Villa Martelli, incluyendo a civiles de inteligencia que fueron condenados por la Cámara Federal de la Capital Federal. También en este caso es necesaria una definición del jefe del Ejército y del ministro de Defensa para aquietar las aguas.

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