27 de septiembre 2001 - 00:00

Regocijante visita a un rodaje accidentado

William H. Macy, director del film
William H. Macy, director del film
«Cuéntame tu historia» («State and Main», EE.UU., 2000, habl. en inglés). Dir.: D. Mamet. Int.: W. H. Macy, A. Baldwin, S. J. Parker, C. Durning y otros.

François Truffaut, en una película que tenía mucho en común con «Cuéntame tu historia», comparó la aventura de filmar con la de viajar en diligencia: «al partir, uno desea tener un hermoso viaje; después, lo único que importa es llegar a destino, del modo que sea». Era lo que le ocurría al equipo de «La noche americana» y es lo que le pasa al de «Cuéntame tu historia», entretenida visita del siempre ingenioso David Mamet al tema del «cine dentro del cine».

Los accidentes del equipo de rodaje de Mamet se producen apenas al llegar: tras establecerse en el perdido pueblito de Waterford, con una población conservadora pero sensible a la humilde emoción de hospedar estrellas de cine, director y productor descubren, demasiado tarde, que la mayor atracción del lugar y motivo central de la película que se proponen filmar allí, un viejo molino histórico, ya no existe.

Esa es sólo la primera frustración. Los numerosos problemas que se le irán presentando al director en la ficción, el estupendo William H. Macy, reactualizan el término final de la frase de Truffaut aunque el principio, seguramente, nunca haya sido el mismo: el hermoso viaje, para los productores de «El viejo molino», sólo consiste en un plan de filmación sin obstáculos y con el presupuesto en caja. Ni pensar en reconstruir el molino: se cambia el libro y listo.

La moral europea, unida al concepto de belleza y de «cinefilia» en el caso de Truffaut, se convierte ahora en la de eficacia, operatividad y rédito. Nada de fantasmas, nada de citas al pasado de memorias y pantallas. La mirada irónica de Mamet no se contradice con la complicidad y compasión que siente, como par de ellos, por sus personajes, y encuentra en la figura del director Macy a su alter ego: es el equilibrista antes que el artista, el moderador más justo entre la presión de los productores, el idealismo del guionista y la vanidad y debilidades de los intérpretes. Un lugar muy complicado.

El guionista del film dentro del film (otro gran trabajo de Philip Seymour Hoffman), único apegado a la máquina de escribir en la era de Internet, queda en ese reparto de papeles como el único sobreviviente del sueño, y un dilema ético al final de la película, en el que se juega su continuidad en la carrera, lo apresurará a decidir su identidad cuando tenga que tomar partido entre la «ética de lo posible» o aferrarse a sus principios y quedar al margen.

El libro y la galería de personajes de
«Cuéntame tu historia» tienen un tono más ligero y chispeante que otras veces en Mamet («El prisionero español», «Casa de juegos», «Homicidio»): entre los hallazgos anteriores hay que contar también el del egocéntrico astro que interpreta Alec Baldwin, cuya debilidad por las «nymphettes» pondrá en riesgo toda la producción; la divertida histeria de diva de Sarah Jessica Parker, que ahora se niega a filmar un desnudo pese a haberlo hecho tantas veces antes («el país entero podría dibujar de memoria tus pechos», comenta Baldwin); la melancólica librera Rebecca Pidgeon y, desde luego, la veterana solidez de Charles Durning como el alcalde del pueblito. Un Mamet regocijante.

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