21 de julio 2004 - 00:00

Relato menor de Jorge Semprún

Relato menor de Jorge Semprún
Jorge Semprún «Veinte años y un día» (Barcelona, Tusquets, 2004, 290 págs.)

La vida de Jorge Semprún siempre estuvo marcada por la política. Desde su temprano exilio en París, adonde su familia se trasladó en 1939 tras el triunfo franquista, hasta su participación en la Resistencia francesa bajo la ocupación nazi, el escritor español fue un activo protagonista de su tiempo, y toda esa militancia (incluida su actividad clandestina en España como miembro del Partido Comunista del que luego fue echado) se ha visto reflejada ampliamente en su obra literaria y ensayística. El autor de «La segunda muerte de Ramón Mercader» escribe generalmente en francés, pero a sus 80 años decidió utilizar por primera vez la lengua española en una obra de ficción.

Este gesto fue celebrado en España como si se tratase del regreso del hijo pródigo y es así que su libro, «Veinte años y un día», terminó premiado con 150 mil euros por los representantes de once editoriales, quienes consideraron que era la novela escrita en castellano durante el año 2003. Se trata, sin embargo, de un título menor dentro su producción. Aquí el autor refrita algunos episodios de la posguerra y de la clandestinidad antifranquista, ya evocados en títulos anteriores, y los entrelaza de manera algo forzada con los conflictos internos de una enigmática familia para la cual el sexo no tiene límites. Desde relaciones incestuosas entre un pareja de gemelos hasta un cuñado que ejerce su derecho de pernada con la viuda de su hermano, incluyendo a una atractiva criada en su ménage á trois, todo remite a un estado de cosas que poco tiene que ver con el ambiente que se vivía en España en el año '56. Por otra parte, el principal hecho sobre el que gira esta novela (la realización de un ritual que los braceros de una finca toledana se ven obligados a realizar desde hace veinte años para purgar el asesinato de uno de sus patrones) es narrado de una manera tan irreal e indirecta que termina perdiendo su pretendida fuerza simbólica para quedar reducido a una anécdota curiosa. En «Veinte años y un día» abundan las referencias políticas -para entendidos en la materia en su mayoría-, pero convenientemente aderezadas con citas pictóricas y literarias y con la presencia de varios personajes famosos como el escritor Ernest Hemingway y el torero Dominguín. Pero aún en medio de sus propias contradicciones y fantasías, Semprún logra evocar con elogiable ecuanimidad y ánimo conciliatorio a aquella generación, integrada por los hijos de los vencedores y los vencidos de la Guerra Civil española quienes contribuyeron, en buena medida, a construir el camino hacia la democracia.

Patricia Espinosa

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