3 de septiembre 2001 - 00:00

Reponen cantata que catapultó a Markama

Damián Sánchez.
Damián Sánchez.
(03/09/2001) «¿Qué tengo que hacer para que Markama se presente en el Lincoln Center?», preguntó hace 20 años Damián Sánchez, fundador y arreglador del prestigioso grupo setentista, al músico Pete Seeger, padre del folk norteamericano y por entonces encargado de la agenda del famoso centro neoyorquino. «Tienen que ser famosos», fue la respuesta de Seeger dejando sin argumentos al músico mendocino que ya había hecho diferentes presentaciones en Nueva York justamente con Markama.

Pero existía una posibilidad: lograr que los músicos acompañaran una historia o un relato. Y entonces surgió, casi por casualidad, «Puente al sol», una cantata andina compuesta por Sánchez sobre textos de Jorge Sosa, que consiguió su estreno en el Lincoln Center y ahora volverá a presentarse en la Casa de la Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Av. de Mayo 676), el jueves próximo a las 20 con entrada libre y gratuita.

Autor de obras como «Otoño en Mendoza», «Cajita de música» o «La cuna de tu hijo», Damián Sánchez es también fundador de Los Trovadores, otro conjunto legendario de la música folklórica argentina. Hoy, en tanto, se lo reconoce mundialmente por sus arreglos corales, sus investigaciones y su inconfundible manera de dirigir. Lejos del Markama que después de ese estreno en el Lincoln Center saltó hacia otros destinos del mundo, ahora Sánchez dirige un grupo que, sostiene, «también dará que hablar». El grupo De las Américas está integrado por Javier Sepúlveda y Francisco Díaz (anatas, quena, sikus, moxeño); Walter Rivarola y Juanjo Bravo (percusión); Daniel Navarro, (charango); Daniel Pérez (guitarra); y Alejandro Pipo, (bajo). Siete músicos que trabajan desde hace un año junto a la Coral de las Américas y solistas vocales

Lucha

«Puente al sol» describe la clásica lucha entre el bien el mal en un intenso encuentro de instrumentos, solistas, coro, relator y bailarines. Unico en su tipo, este «musical andino» lleva en su partitura un sello original, el primer cuadro, un pastor que va a ser elegido 'curaca' recibe un gajo de sol como poder del bien, representado con un báculo que cuelga de su cuello.» El bailarín del diablo juega con el báculo hasta que logra apoderarse en «Festejo del Diablo», un aquelarre sonoro de raíz netamente peruana. Luego «la machi» (personaje comodín, encargado de decir verdades y potenciar realidades) orienta al pastor que logra recuperar el símbolo de Dios, para la cultura andina representado por el sol. Hay en la obra ritmos peruanos, carnavalitos, loncomeos, malambos, huaynos, vidalas, zambas, cuecas instrumentales y algo de música incidental.

Entre los planes futuros de Sánchez está el regreso de la cantata a Nueva York, esta vez «en alguna sala de Broadway, para lo que ya hay firmes negociaciones», adelantó.

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