Antonio Banderas se esfuerza y logra un muy destacado trabajo como instructor de
bailes, pero la sensiblería del film no lo ayuda.
«Ritmo y seducción» («Take the lead», EE.UU., 2006, habl. en inglés). Dir.: L. Friedlander. Int.: A. Banderas,R. Brown, Y. Da Costa, A. Woodard, L. Collins.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La historia real de un profesor de bailes de salón (es decir tango, fox trot, vals, rumba), que decidió aplicar sus lecciones a los alumnos más problemáticos de una escuela marginal, da lugar a uno de los mejores trabajos de Antonio Banderas en años.
También es uno de los mejores subproductos de joyitas kitsch como «Flashdance» y «Dirty Dancing» con más que una pizca de cine de adolescentes outsiders como, «El club de los 5» y «Mentes peligrosas».
La directora debutante Liz Friedlander trabaja sobre un contraste permanente entre los aspectos más sórdidos y violentos de la vida de estos chicos y el tono ingenuo, totalmente irreal, de las escenas de baile, desvergonzadamente condimentadas con detalles sensibleros dignos de una estudiantinta de la TV.
Justamente esta falta de temor al ridículo del guión y el estilo visual, sin hablar de las poco ortodoxas de temas musicales como «La cumparsita», le dan a todo el film un aire divertido que a veces hasta permite soportar las situaciones más trilladas.
Lástima que no todas las actuaciones esten igual de cuidadas, y que el ritmo no sea siempre parejo, lo que empieza a notarse preocupantemente hacia el final. Tampoco se aprovechan buenos intérpretes como Alfre Woodward, una muy buena actriz que tiene a su cargo un papel tan importante como el de la directora del colegio, y que sin embargo nunca termina de tener el lugar protagónico en la historia.
De todos modos no se le puede pedir lógica a una película cuyo fuerte reside en no tomarse nada en serio a sí misma, empezando por los sermones bien intencionados del profesor Banderas, siempre listo para arengar a alumnos, padres y docentes sobre los beneficios del baile y los buenos modales.
Dejá tu comentario