26 de julio 2001 - 00:00

Rotter, la Filarmónica y una revelación

El director argentino Jorge Rotter está radicado en Alemania desde 1976, donde es titular de una orquesta e invitado por organismos europeos. Desde 1987 es profesor de Dirección Orquestal en la Escuela Superior de Música del Mozarteum de Salzburgo, cargo al que llegan los meritorios.

En este concierto fueron evidentes sus recursos desde «Sinfonías de instrumentos de viento», que Igor Stravinsky escribió a la muerte de Debussy en 1918 y completó en 1947; aquí pasaron 30 años desde la última vez que se las escuchó. Intensa en su brevedad, de compleja construcción, encontró en Rotter y los filarmónicos a quienes tuvieron la capacidad de traducir coherentemente su contenido emergente de los contrastes y sus derivaciones.

El pianista canadiense de padres argentinos Alexander Paniz za, actualmente residente en Londres, fue solista del sorprendente «Concierto para piano y orquesta» del compositor rosarino Luis Mucillo, regresado al país luego de haber trabajado Electroacústica en la Universidad de Colonia (Alemania) y haber residido en Brasilia.

El título de la obra es «Cuento de Hoffmann: el cristal disonante», con lo que da una pista sobre una inspiración literaria, aunque el referente más potente es un cuadro que Paul Klee dedicó al cuentista en 1921. En cuanto al «cristal disonante» es una evocación sonora de ese instrumento de cristales que en tiempos de Mozart se llamaba glassharmónica y que en la actualidad es la «celesta».

De manera que tenemos; literatura, pintura, propuestas tímbricas de claro origen y el talento de Mucillo para conformar esta obra enigmática, pero sólidamente construida, que sorprende con hallazgos en cada vuelta de página, con su búsqueda de un ideal: «Sonoridad enigmática, hecha de destellos y transparencias» en el piano, y hacia ese objetivo, el pianista puso lo mejor de sí para acercarse.

Pero, en la Sinfonía N° 2 en Do Mayor Op. 61 de Robert Schumann, y ni aún contando con la precisa dirección de Rotter, se logró unidad, con imprecisas entradas de los bronces y ausencia de espíritu romántico.

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