“Cabecita rubia”, el film con el que debuta en ellargometraje el realizador tucumano Luis Sampieri (28 años), relata lahistoria de un mago que atraviesa el desierto y que, entre otros personajes quese le suman en el camino, se encuentra con un travesti que viaja hacia Chilepara una operación de cambio de sexo. Pese a que Almodóvar es el primernombre que se asocia a este punto de partida, sumada al hecho de que suprotagonista es el español Eusebio Poncela («La ley del deseo»,«Matador»), Sampieri prefiere alejar esas similitudes.
«En todo caso, prefiero a mi admirado Kusturica ysu cine de gitanos», dice.
La película, coprotagonizada por Graciela Pal,Mickey Ruffa y, en intervención especial, las hermanas Serantes (Nu yEve), se estrenará recién el año que viene en el país, fue preestrenadanacionalmente el pasado domingo en el festival cordobés de General Cabrera (verrecuadro), y a partir de la semana próxima comenzará su recorrida por losfestivales internacionales. «Cabecita rubia» fue invitada a lacompetencia oficial de las muestras de Milán y San Pablo, y luego se proyectaráen Berlín.
Dialogamos con el director:
Periodista:En el film hay magos trashumantes, travestis, camioneros enamorados ytrapecistas. ¿Sus referencias tienen que ver con el cine mismo o con personajesreales?
Luis Sampieri: Lo uno y lo otro. En el cine,creo que se identificará rápidamente a qué películas quiero rendir homenaje, yen lo que se refiere a la realidad la historia fue inspirada por un magoauténtico, Tulan, en quien está inspirado el personaje de Poncela.
P.: ¿Usted conocía al actor? ¿Cómo lo interesó enel proyecto?
L.S.: Tuve la suerte de que apenas terminó deleer el guión, que insistí tanto para que leyera, decidió de inmediato hacer lapelícula. Hasta se vino de Madrid disfrazado de mago. Colaboró siempre muyestrechamente y se avino a cobrar menos de lo que suele cobrar.
P.: Su película, de espacios tan abiertos,contribuye mucho a romper la uniformidad del cine urbano. ¿Era también su meta?
L.S.: No me molesta el cine urbano, pero no loharía en este momento. Aunque para filmar esta película tuvimos que pasarmomentos durísimos, con todo el equipo en lugares inhóspitos. Mis abuelos sonlibaneses, tal vez por eso me atraiga tanto el desierto.
P.: ¿Por qué, más allá de las obvias razoneseconómicas, está tan poco explotado el cine del interior, las leyendas, lasfábulas que muy esporádicamente, caso Favio con «Nazareno Cruz», llegan a lapantalla?
L.S.: Hay millones de historias fabulosasesperando ser tratadas. Pero yo, antes que eso, lo que quisiera que seterminara en el cine argentino es lo principista, lo aburrido. Odio el cinefrígido y los cineastas blandos y prolijos con ese cine tan declamatorio. Sialguien le baja el volumen a las películas argentinas, creo que mejoraríanmucho.




Dejá tu comentario