4 de mayo 2000 - 00:00

"SCREAM 3"

L a tercera parte de una película “uede ser una secuela más, o el cierre de una trilogía. En ese caso, todo puede pasar, cualquier personaje puede morir y los villanos pueden adquirir dimensiones sobrehumanas.”En «Scream», los jóvenes que iban cayendo apuñalados por un asesino serial enmascarado debían conocer las reglas y lugares comunes de una película de terror si querían sobrevivir.
En «Scream 2», el asunto era saber cuáles son los resortes básicos de una secuela. De haber seguido esta premisa, una tercera parte no cambiaría mucho las cosas en relación a la segunda, de modo que el nuevo guionista de la serie - Ehren Kruger, que irónicamente lleva el mismo apellido que la creación más popular del director Wes Craven, Freddy-tuvo que tratar de enfatizar los clichés de las trilogías, aún cuando ninguna de las explicaciones que dan sus personajes resultan demasiado convincentes.
Por suerte
Kruger sí logró que a lo largo de «Scream 3» se crucen los suficientes chistes, asesinatos y guiños cinéfilos como para mantener entretenido al espectador. Sin duda lo retorcido de las explicaciones de las dos películas anteriores ayudan al nuevo argumento: los actores de «Puñalada 3», una película basada en los célebres crímenes de Woodsboro, van cayendo como moscas en manos de otro asesino que ataca cubierto con la misma máscara de espectro de siempre.
La novedad es que el psicópata tiene un aparatito que le sirve para imitar las voces de todos los personajes. Por eso viejos personajes (
David Arquette, Neve Campbell, Courtney Cox) y otros nuevos ( Parker Posey, Scott Foley y un resucitado Patrick Dempsey) deben tratar de que no los maten mientras el espectador puede sospechar que cualquiera de ellos puede ser el homicida. Bastante agotada, la fórmula se sostiene gracias a las sólidas imágenes de Wes Craven -que de todos modos ya parece un poco cansado del tema y deja entrever algunos de sus trucos, que aprovechó especialmente bien las posibilidades de mezclar ficción y realidad cuando deja que las víctimas «reales» sean perseguidas en los decorados de la película dentro
de la película. Por eso la segunda mitad del film, que transcurre casi íntegramente en un estudio de cine y en la mansión de un productor de films clase B (
Lance Henriksen) son lo mejor de «Scream 3».
Igual que los constantes cameos de gente como Roger Corman, Heather Matarazzo, Kevin Smith y hasta una Carrie Fisher que asegura que jura que la actriz que hizo de Princesa Leia en «Star Wars» consiguió el papel por acostarse con George Lucas.

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