Georges Simenon «El fondo de la botella» ( Barcelona, 4ESTusquets, 2003, 210 págs.)
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
E scapando de la cárcel en la que cumplía condena por asesinato, en realidad mató a un hombre en forma accidental, Donald decide cruzar la frontera de Estados Unidos hacia México, donde lo esperan su mujer y sus hijos. Pero las lluvias torrenciales le impiden cruzar el río Santa Cruz. No le queda otra posibilidad que refugiarse en el campo de sus hermano P.M., un adinerado abogado que se ha vuelto estanciero y que desde hace décadas no quiere saber nada de él, por más que a ambos los une la devoción por el alcohol. P.M. se debate entre mantener su ganada respetabilidad, su prestigio social, o arriesgar su reputación y ayudar a su hermano. Este es el punto de arranque de una de las novelas más tensa y desesperada del gran escritor belga, donde describe el mítico enfrentamiento entre hermanos, algo que vivió en carne propia durante la ocupación nazi de Francia. Su hermano, Christian, estuvo fuertemente comprometido con el gobierno de Petain. Luego de la Liberación, es capturado y un consejo de guerra lo condena por homicidio, y Christian corre en busca de la ayuda de su hermano, ya famoso escritor. Este hecho ocurrido en 1949, debió servirle de inspiración a Simenon cuando instalado en Estados Unidos decide escribir una historia distinta de aquellas del inspector Maigret que lo hicieron popular en el mundo. Acaso por esto necesito colocar al comienzo del libro, como antes se hacia en las películas, que «los personajes y situaciones en esta obra son puramente imaginarios y no guardan relación alguna con personas vivas o muertas», lo que sólo hace mayor la sospecha de que está basada en aquel dramático episodio personal.
Poco a poco el carácter épico de la historia va derivando de lo policial al western, sobre todo cuando hacia el final la gente del pueblo decide hacer una batida para cazar al fugitivo. Pero allí aparece la solidaridad, elemento central en la narrativa de Simenon, y la transformación de conductas que provocan las mujeres.
«El fondo de la botella» («The bottom of the bottle») fue llevada al cine en 1956 por Henry Hathaway, protagonizada por Van Johnson, Joseph Cotten y Ruth Roman, y se conoció en algunos países de habla española como «Barreras de orgullo» y en el nuestro como «Miedo y rencor». Manuel Soler Herrera
Dejá tu comentario