21 de noviembre 2003 - 00:00
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Jorge Dubatti
Periodista: ¿Cuál es el objetivo de estas jornadas?
Jorge Dubatti: Preguntarse qué hacen los argentinos con el teatro y las culturas de otras partes del mundo y analizar cómo se relacionan, cómo se apropian y cómo se ven influidos por éstos en el campo teatral. Empezamos en el '95 con «Shakespeare en la Argentina» y las jornadas siguientes estuvieron dedicadas a Samuel Beckett, Bertolt Brecht, Heiner Müller y Bernard Marie Koltés, Harold Pinter, Tadeusz Kantor, Peter Brook y Antonin Artaud. Desde el año '99 son los propios asistentes (entre 400 y 500 personas) quienes eligen el tema de las próximas jornadas. La programación de este año es muy variada e incluye conferencias, testimonios en video y reportajes públicos con importantes figuras de nuestro quehacer teatral.
P.: ¿Por qué eligieron a Stanislavski?
J.D.: Es un autor sin el cual no se puede pensar el Siglo XX.Ya sea para seguirlo como para defenestrarlo es un punto de referencia inevitable para pensar el teatro moderno o la actuación. Incluso desde el campo político es fascinante pensar que Stanislavski fue elegido como gran modelo de producción estética tanto por el régimen socialista de la Unión Soviética como por el capitalismo norteamericano. Que su figura haya sido tomada por la izquierda y también por la derecha lo convierte en un caso único. Pero en lo que respecta a la Argentina, nuestro contacto siempre fue a través de sus discípulos o de un conjunto de libros. Ahora se están editando en España nuevos textos suyos, por eso es importante volver a leerlo y liberarlo de los lugares comunes. Hay mucho para investigar, como por ejemplo, qué hizo Strasberg con las enseñanzas de Stanislavski para convertirlo en una herramienta de la industria cinematográfica y cultural norteamericana.
P.: ¿Usted cree que al público común le pueden interesar estos temas?
P.: ¿Dejó de ser considerado una expresión elitista?
J.D.: Lo pensamos de otra manera. Antes lo minoritario era una suerte de elitismo, mientras que hoy lo minoritario es una vuelta a la medida de lo humano. En el teatro, si el actor no vino se suspende la función. Resumiendo, el teatro reúne a la gente, el cine no, la radio tampoco, la televisión menos. El convivio teatral se conecta y tiene mucho que ver con los asados, los banquetes, las reuniones y las fiestas de cumpleaños.
Entrevista de P.E.




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