21 de noviembre 2003 - 00:00

"Sin Stanislavski no existiría un Brando"

Jorge Dubatti
Jorge Dubatti
"Sin la presencia de Stanislavski hoy no podríamos concebir a actores de la talla de Marlon Brando o Dustin Hoffman", afirma el crítico e investigador Jorge Dubatti, responsable de las IX Jornadas Nacionales de Teatro Comparado «Stanislavski en la Argentina», que se realizan en el Centro Cultural Ricardo Rojas (Corrientes 2038) hasta el 22 de noviembre, con entrada libre y gratuita. Como es sabido, el gran actor y director ruso Constantin Stanislavski (fundador del Teatro de Arte de Moscú y gran impulsor de la obra de Chejov) creó una técnica interpretativa de gran influencia en Europa y Estados Unidos; pero fue Lee Strasberg, desde el Actor's studio, quien se apropió y difundió en Occidente su renovadora praxis teatral adaptándola a lo que más tarde se conoció como «el método». Este sistema de formación de actores quedó rápidamente asociado al lanzamiento de grandes estrellas de Hollywood como Marilyn Monroe, James Dean y el mencionado Brando.

Periodista:
¿Cuál es el objetivo de estas jornadas?

Jorge Dubatti: Preguntarse qué hacen los argentinos con el teatro y las culturas de otras partes del mundo y analizar cómo se relacionan, cómo se apropian y cómo se ven influidos por éstos en el campo teatral. Empezamos en el '95 con «Shakespeare en la Argentina» y las jornadas siguientes estuvieron dedicadas a Samuel Beckett, Bertolt Brecht, Heiner Müller y Bernard Marie Koltés, Harold Pinter, Tadeusz Kantor, Peter Brook y Antonin Artaud. Desde el año '99 son los propios asistentes (entre 400 y 500 personas) quienes eligen el tema de las próximas jornadas. La programación de este año es muy variada e incluye conferencias, testimonios en video y reportajes públicos con importantes figuras de nuestro quehacer teatral.


P.:
¿Por qué eligieron a Stanislavski?

J.D.: Es un autor sin el cual no se puede pensar el Siglo XX.Ya sea para seguirlo como para defenestrarlo es un punto de referencia inevitable para pensar el teatro moderno o la actuación. Incluso desde el campo político es fascinante pensar que Stanislavski fue elegido como gran modelo de producción estética tanto por el régimen socialista de la Unión Soviética como por el capitalismo norteamericano. Que su figura haya sido tomada por la izquierda y también por la derecha lo convierte en un caso único. Pero en lo que respecta a la Argentina, nuestro contacto siempre fue a través de sus discípulos o de un conjunto de libros. Ahora se están editando en España nuevos textos suyos, por eso es importante volver a leerlo y liberarlo de los lugares comunes. Hay mucho para investigar, como por ejemplo, qué hizo Strasberg con las enseñanzas de Stanislavski para convertirlo en una herramienta de la industria cinematográfica y cultural norteamericana.

P.: ¿Usted cree que al público común le pueden interesar estos temas?

J.D.: Sí. En los últimos años se ha vuelto a tomar el teatro como un campo de pensamiento y la gente se interesa en analizarlo como lo haría con una obra de arte o un libro. Antes se lo veía como un acontecimiento efímero que impedía volver sobre lo ya visto. Hoy me parece que el teatro ha recuperado su capacidad de darle otra vez a los hombres la medida de lo humano; en el sentido de que el teatro no se puede pasar por televisión, no se puede satelitalizar, no se puede dar en varias salas a la vez. El teatro se basa en el convivio, en la reunión, y esto hace que por naturaleza sea minoritario y no admita intermediación técnica. El teatro se lleva muy mal con las globalizaciones, las redes ópticas, permite que el hombre recupere el sentido del encuentro.

P.:
¿Dejó de ser considerado una expresión elitista?

J.D.: Lo pensamos de otra manera. Antes lo minoritario era una suerte de elitismo, mientras que hoy lo minoritario es una vuelta a la medida de lo humano. En el teatro, si el actor no vino se suspende la función. Resumiendo, el teatro reúne a la gente, el cine no, la radio tampoco, la televisión menos. El convivio teatral se conecta y tiene mucho que ver con los asados, los banquetes, las reuniones y las fiestas de cumpleaños.


Entrevista de P.E.

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