«Música en la memoria. Inti-Illimani + Quilapayún. Invitados: Pedro Aznar y Jaime Torres. (Teatro Gran Rex, 18 y 19/8).
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Inti-Illimani y Quilapayún tienen muchas cosas en común. Ambos nacieron en la convulsionada Chile de los años '60 y fueron grupos pequeños que crecieron en número y en repercusión popular, primero en su país y luego en el resto del mundo. Ahora vuelven a tener paralelos de otro orden, ya que curiosamente los dos tienen conflictos por la utilización de las «marcas». En este momento existen dos Inti-Illimani: el que acaba de tocar en Buenos Aires y otro liderado por los históricos hermanos Jorge y Marcelo Coulon;, y dos Quilapayún, el francés, con Rodolfo Parada a la cabeza, y el chileno, que acaba de compartir el escenario del Gran Rex con la mitad de los Inti. Así las cosas, probablemente estén perdiendo todos; más allá de cómo resuelva la justicia chilena los problemas de derechos y utilización de los nombres. Y eso quedó demostrado en Buenos Aires en estos conciertos que tuvieron mucho de nostalgia, y no sólo por un repertorio que da cuenta de tiempos más enfervorizados, sino por una buena parte de la calidad musical que ambos grupos han perdido en el camino. El concierto, extenso en su duración y generoso en una lista de temas que no incluyó novedades, se repartió democráticamente entre los dos grupos. De los «históricos», estuvieron Eduardo Carrasco, Carlos Quezada y Hernán Gómez por el lado de Quilapayún; y en Inti-Illimani, Horacio Salinas, José Seves y Horacio Durán. Hubo un largo set para cada conjunto que sirvió para que cada uno repase sus temas más clásicos: «Cantata de Santa María de Iquique», «Te recuerdo Amanda», «Arriba quemando el sol», etc., por Quilapayún; y «Son para Portinari», «Rum rum se fue pa'l norte», «Danza de Calaluna», «Samba landó», por los Inti. Hubo además muchos momentos compartidos donde se mezclaron también los repertorios. Como invitados estuvieron Jaime Torres con su charango y Pedro Aznar con su estupenda voz y su caja. Hubo, en definitiva, muy buenas intenciones. Lo que faltó -muy especialmente en el caso de Quilapayún-fue la solvencia de otros tiempos, cuando el fuerte discurso político de ambos grupos estaba sostenido además por una incuestionable solidez estética y profesional. Informate más
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